Alicia cruzó de nuevo el espejo y realizó una danza de maravillas con el Ballet de la UNCuyo

Alicia cruzó de nuevo el espejo y realizó una danza de maravillas con el Ballet de la UNCuyoUn mundo onírico lleno de magia, fantasía, seres extraordinarios y entrañables, y una historia que ha trascendido todas las barreras para convertirse en un clásico mundial de la literatura, el teatro y el cine, cruzó nuevamente el espejo y llegó convertida en ballet a las tablas de la Sala Chalo Tulián de la Nave Universitaria de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), en Argentina, protagonizada por el Ballet de la UNCuyo, dirigido por Marisa Manyegüi, los días miércoles 11, jueves 12 y viernes 13 de julio, compartió y reseñó la Fundación Torres-Picón.

Alicia en el país de las maravillas, una magnífica puesta en escena basada en la inmortal obra homónima del polifacético escritor inglés Lewis Carroll, fue adaptada, coreografiada y dirigida por el maestro Alejandro Cervera, y contó además con la asistencia coreográfica del bailarín y coreógrafo Damián Malvacio, el diseño de vestuario de Mini Zuccheri, basado en bocetos de Horacio Pigozzi, los vestuarios de Victoria Fornoni y la realización escenográfica de Gabriela Bizzon.

Señaló Cervera que esta obra es una propuesta de grandes magnitudes; en este sentido, dijo que Alicia “es una producción muy grande y muy compleja. Hay una gran cantidad de trajes diversos, una utilería importante, un complejo diseño sonoro, en sintonía con la variedad de personajes y con la clave onírica de la obra”.

Igualmente destacó el gran trabajo técnico e interpretativo realizado por el Ballet de la UNCuyo en el montaje de esta pieza: “No es habitual hacer de oruga, ratón, conejo, carta, número, reina de corazones… Pero este es un grupo con historia y también con mucho futuro. Su forma de trabajar les abre, por un lado, las puertas al público, y por otro, a ellos como artistas”.

Sobre su acercamiento inicial a la obra, explicó Cervera: “Yo leí el libro de grande, cuando estaba dirigiendo el Ballet del Sur. Me deslumbró, me enterneció, me dio muchas ideas coreográficas casi inmediatamente. Es el sueño de una niña pero además es una crítica al poder, es un ensayo sobre el tiempo, y una aproximación a los objetos y los seres que dialogan con los niños”.

Lewis Carroll (1832-1898), seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson, fue un escritor, matemático, fotógrafo y lógico inglés, autor de numerosas obras entre las cuales se encuentran varios tratados de matemática, así como algunas piezas literarias, no obstante, su obra más famosa que consagraría su nombre para la posteridad es Alicia en el país de las maravillas, escrita especialmente para Alicia Liddell, la niña que le sirvió de inspiración para crear su obra. De carácter tímido e introvertido, Carroll siempre prefirió la amistad de los pequeños, en especial de las niñas, a las que pintaba y fotografiaba, siempre con la autorización de sus madres; para ellas escribió numerosos cuentos e historias, siempre llenas de humor e imaginación, y con frecuentes referencias matemáticas, juegos de lógica y acertijos, pensadas para estimular la imaginación de sus pequeños amigos.

La obra Alicia en el país de las maravillas surgió el 4 de julio de 1862 durante un paseo por el Támesis, en Londres, en respuesta a la solicitud de las tres pequeñas hermanas Liddell; a partir de entonces, Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo, ambas piezas creadas originalmente con el nombre de Las aventuras de Alicia bajo tierra, se convirtieron en uno de los clásicos inmortales de la literatura de todos los tiempos.

Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la Fundación Torres-Picón, comentó que desde el punto de vista dancístico y conceptual, estimaba formidable y aplaudía la explicación de Cervera sobre su aproximación a la obra, cuando refiere su visión respecto al sueño de una niña que además es una crítica al poder, un ensayo sobre el tiempo, y una aproximación a los objetos y los seres que dialogan con los niños.

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