Musika Gela acerca el sonido sinfónico a los más pequeños de la casa

El disfrutar de un buen concierto de música sinfónica no es un placer reservado exclusivamente a la gente mayor, también los niños pueden tener su espacio en este ámbito cultural; es este espacio el que la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE) quiere llenar con propuestas especiales para los más pequeños que comienzan a acercarse a la música sinfónica. Con este propósito nace Musika Gela, una iniciativa creada por la OSE para su público más joven; en palabras de Oriol Roch, director general de la organización: “Queremos que reflexionen acerca de la cultura para que el mundo sea un lugar mejor”. Esta información se comparte como una cortesía de la Fundación Torres-Picón.

Para abril 2016 está planeado “Planeten soinua” un espectáculo que conjugará la ciencia con el arte y ofrecerá “obras que nos conecten con el universo”.

El programa incluye unas treinta actividades musicales especialmente dirigidas a familias, institutos educativos y variados centros comunitarios. La temporada comenzó a finales del recientemente culminado año 2015, con una serie de conciertos ofrecidos a escolares en la sede de la OSE en Miramon, donde unos 1.800 estudiantes tuvieron la oportunidad de disfrutar un recital de  Stick Dance Quartet, un grupo de percusión que alcanzó “un éxito sin precedentes”, apuntó Roch.

El programa continuará a mediados del venidero mes de febrero, con el espectáculo “Zirrika, Irrika… Musika!” que ofrecerá la agrupación Pirritx, Porrotx eta Marimotots. Al respecto, el director de la OSE señaló: “La anterior colaboración que hicimos con ellos tuvo una muy buena acogida, así que hemos querido volver a trabajar con el grupo”.

Para finalizar, en abril el espectáculo “Planeten soinua” conjugará la ciencia con el arte y ofrecerá “obras que nos conecten con el universo”.

Se calcula que participarán en el programa unos 5.200 escolares, pero también existe la opción de asistir a estos conciertos en familia; según informó Roch la agrupación Pirritx, Porrotx eta Marimotots se presentará en la sede de la OSE el día 20 de febrero; por su parte, Stick Dance Quartet ofrecerá dos conciertos en abril, el primero el día 16 en el Kursaal y el segundo el 17, en el teatro Principal de Vitoria. Y el día 13 de mayo volverá a presentarse el espectáculo “Planeten soinua” en la capital alavesa.

La oferta cultural de la OSE a los estudiantes no se limita a los conciertos, señaló Oriol Roch. “Además, este año haremos la apuesta novedosa de abrir los ensayos de la orquesta en Donostia y Bilbao a los centros escolares, lo que nos ofrece posibilidades de aproximación con este público”.

Por su parte, Mikel Cañada, coordinador del departamento de educación de la OSE, informó que tienen el proyecto de estrechar estas relaciones con a los escolares a través de visitas previas a los planteles educativos. “Es un proyecto ambicioso del que hemos hecho pruebas anteriormente”, agregó.

Por otra parte, Roch informó que la OSE trabajará en colaboración con FEVAS en la organización de  talleres y conciertos dirigidos a personas con discapacidad intelectual; igualmente tomará parte del  proyecto “Mosaico de Sonidos” junto a otras quince orquestas del Estado, dirigido también a este público. Finalmente, anunció que en mayo la OSE estará presente en el festival Emusik, el encuentro de jóvenes músicos de Europa que se llevará a cabo en la ciudad de Donostia, dentro de la “Capital Cultural 2016”.

Pedro J. Torres, fundador, directivo y portavoz de la Fundación Torres-Picón, que impulsa el acercamiento entre la música clásica y los niños o jóvenes, elogió la importante iniciativa. Igualmente animó a muchos otros países y regiones a tomar en cuenta esta experiencia, a imitarla, a hacer sonar la buena música dirigiéndola especialmente a los más pequeños.

Niños y jóvenes, protagonistas del Cartagena Festival Internacional de Música 2016

El Cartagena Festival Internacional de Música, acontecimiento musical que proyecta la imagen artística de Cartagena hacia el resto del mundo, ha traído en su emisión 2016 una grata sorpresa: el papel protagónico que han cumplido en el evento los niños y jóvenes músicos que formaron parte de la participación colombiana, integrada por 298 músicos provenientes de todo el país, y los 57 jóvenes que participan de las Clases Magistrales. Antonio Miscená, director general del festival, expresó, “No se trata de ningún patriotismo. Están allí por sus méritos, por su innegable talento musical”.

Desde la Fundación Torres-Picón se informa que, este evento se inició con un concierto ofrecido por la Banda Sinfónica Infantil de Fómeque (Cundinamarca), la cual ostenta los galardones de Mejor Banda del Concurso Nacional de Bandas Infantiles de Caldas y el primer puesto como Mejor Banda Infantil en el Concurso Nacional de Bandas Sinfónicas de Paipa (Boyacá). Seguidamente se presentaron el Coro Filarmónico Juvenil y la Agrupación Filarmónica de Cámara de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, y como parte del proyecto social orquestal, hicieron su debut en el festival la Orquesta Sinfónica Juvenil de Cartagena y la Banda Sinfónica Juvenil de Cartagena.

“Compromiso y música bien ejecutada”, así describió este surgimiento de valores musicales infantiles y juveniles Julia Salvi, presidenta de la Fundación Salvi y creadora del festival. En este encuentro cultural, Colombia tuvo una participación destacada con la presentación de tres conciertos, dos a cargo del Colectivo Colombia, el cual ofreció una versión en formato sinfónico de la música popular de la zona andina, llanera, el Caribe y el Pacífico. El tercer concierto presentó una perspectiva musical contemporánea; en esta oportunidad participaron el Cuarteto Q-Arte, Colectivo Colombia y Totó La Momposina. Especial mención merece la significativa participación de la Orquesta Sinfónica Juvenil Red de Escuelas de Medellín, bajo la batuta del director invitado Maxim Vengerov y el joven director colombiano Juan Pablo Noreña, con su interpretación de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorák.

Este magnífico festival, que concluyó el pasado 16 de enero, y el Hay Festival Cartagena, convocatoria que reúne a escritores de todas partes del mundo y que se realiza entre el 28 y el 31 de enero, sugieren el título para Cartagena de capital cultural de Colombia; ambos eventos se constituyen en un espacio para el encuentro de valores y expresiones dentro de la realidad cultural. Y completa esa saga de eventos el venidero Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI), como broche de oro de esta agenda anual de las artes y las letras.

Sin lugar a dudas Colombia, y en particular la ciudad de Cartagena, apuestan por destacarse en el marco de eventos artísticos y culturales muy bien conceptualizados y organizados. Pedro J. Torres, vocero y directivo de la Fundación Torres-Picón, celebra el auge que en Latinoamérica viene tomando la música culta para los jóvenes y niños.

Baile de “la cueca” declarado patrimonio cultural de Bolivia

Blanca Cecilia Picón Febres de Torres y Pedro J. Torres, encabezan esta fundación que promueve la educación, las artes y la prevención en salud.

Blanca Cecilia Picón Febres de Torres y Pedro J. Torres, encabezan esta fundación que promueve la educación, las artes y la prevención en salud.

El pasado 30 de noviembre, el vicepresidente de Bolivia y para ese momento presidente en funciones, Álvaro García Linera, mediante la promulgación de una ley declaró a “la cueca” como patrimonio cultural e inmaterial de la nación boliviana, por su riqueza y por ser la encarnación de los valores culturales del país, destacando que como ésta, “pocas letras y bailes pueden trascender la región y pueden ir más allá”, comparte la Fundación Torres-Picón.

En el texto de la ley se declara también como Día Nacional de la Cueca en Bolivia el primer domingo del mes de octubre de cada año.

En palabras del vicepresidente, esta ley convierte “en texto lo que ya es un hecho colectivo”, ya que refleja “el espíritu colectivo de los bolivianos”.

El principal promotor de esta iniciativa es el cantautor y antropólogo boliviano Willy Claure, quien en el mes de octubre presentó la aspiración ante el presidente Evo Morales, contando con el apoyo de un destacado grupo de músicos de esa nación, entre los cuales se destacan Edwin Castellanos, Luzmila Carpio, Ana Cristina Céspedes y Luis Rico, los cuales se encargaron de promover este reconocimiento, acompañados por diversas academias folclóricas de danza.

El baile de “la cueca” es una manifestación cultural típica principalmente de la región andina, aunque existen distintas variantes en otras regiones del país; es un baile realizado en pareja en el cual los bailarines llevan un pañuelo blanco en la mano derecha mientras realizan diversos movimientos circulares con floreos, concluyendo con un zapateado; representa una alegoría del cortejo del hombre hacia la mujer.

Es un baile de gran popularidad en Bolivia, llegando a considerarse a la cueca titulada “Viva mi patria, Bolivia” como un segundo himno nacional.

Así vemos como la danza folklórica también se consolida y proyecta, destaca Pedro J. Torres, vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón, enfocada en la promoción informativa de las artes, la cultura y la educación como medios de desarrollo integral para los jóvenes y los niños, así como en el estímulo de estrategias preventivas en materia de salud.

Valiosos y diversos beneficios ofrece la “adecuada” educación musical de los niños

La educación de los niños no se limita a la mera transmisión de conocimientos sobre ciertas materias, como matemáticas, idiomas o historia; una verdadera educación integral incluye aspectos formativos, como la creación de hábitos de salud, valores, civismo, entre otros; en este sentido, la educación musical reviste una importancia particular, ya que la ciencia ha demostrado que la música ejerce una influencia decisiva en cuestiones tan importantes como el fortalecimiento del lenguaje, mejoramiento de la concentración, su ayuda en el combate de la ansiedad, mejora de los estados de ánimo, además de proporcionar herramientas para incrementar el aprendizaje, explican desde la Fundación Torres-Picón.

Nuestra institución coincide y comparte con lo dicho por especialistas que vienen haciendo seguimiento a la educación musical de los niños, señala Pedro J. Torres, su presidente y vocero. 

Lo primero que hay que tomar en cuenta es que la enseñanza musical debe realizarse sin presión; en efecto, es muy fácil caer en el error de presionar al niño, de ser estrictos, y esto puede causar reacciones contrarias a las que buscamos. En este sentido, lo más aconsejable es ser flexible, hacer que el proceso se haga en forma sutil y divertida, para esto pueden utilizarse juegos y canciones infantiles, las cuales suelen ser sencillas y de fácil aprendizaje; esto además favorece el ejercicio de la destreza motriz y verbal.

Es muy importante respetar el gusto personal del niño, sin imposiciones ni descalificaciones cuando sus preferencias musicales no coincidan con las nuestras; debemos tomar en cuenta que en este aspecto, como en otros, el niño es un individuo, una persona cuyos gustos y preferencias personales no necesariamente tienen que coincidir con los nuestros; por el contrario, debemos respetarlos y fomentarlos ya que de esta manera estaremos favoreciendo su definición como individuos y su diferenciación de los demás. Sin embargo, también es importante enseñarle al niño que en lo que se refiere a la música, su gusto no es lo único que cuenta; es necesario enseñarle a considerar aspectos como el compás, la estructura, la armonía, la voz, etc., esto le ayudará a apreciar  y valorar la riqueza de otros ritmos, otras épocas y otros estilos musicales, lo cual a su vez contribuirá en la formación de criterios de evaluación y en el desarrollo del respeto y la tolerancia frente al gusto de los demás.

Por otra parte, está demostrado que la educación musical sí influye efectivamente y en forma positiva en el desarrollo del gusto musical; los individuos con formación musical aprecian la música como una forma de expresión y, por lo general, se inclinan más hacia la música denominada culta, a diferencia de las personas que carecen de este tipo de formación, a quienes les gusta la música simplemente como un elemento de entretenimiento y tienden a preferir géneros musicales más populares.

Por último, si el niño muestra cierta habilidad o inclinación a aprender a tocar algún instrumento musical, lo mejor que se puede hacer es brindarle todo el apoyo y la colaboración que necesita para lograr esta meta, ya que el desarrollo de esta habilidad ofrece grandes beneficios para sus sistemas nervioso e inmunológico, favorece el mejoramiento de su autoestima, su integración social, incrementa su atención y su inteligencia.

Por ello, no caben dudas respecto a  las bondades de la educación musical de los más pequeños e incluso de los jóvenes, pero es conveniente que esta se imparta tomado en cuenta algunos  elementos también importantes, como los comentados en esta entrega, comentó Pedro J. Torres.

Ballet Folklórico de Antioquia presenta “Etnias Skená”, danzas indígenas colombianas

La danza, el baile, contribuyen al buen estado de salud. Pedro J. Torres con la esposa de Sting, la actriz y productora Trudie Styler

La danza, el baile, contribuyen al buen estado de salud. Pedro J. Torres con la esposa de Sting, la actriz y productora Trudie Styler

“Etnias Skená”, el nuevo montaje del Ballet Folklórico de Antioquia, compañía de ballet que se ha dedicado desde hace veinticuatro años a realizar piezas enfocadas en la tradición folklórica de las diversas regiones de Colombia, se estrenó el pasado sábado 14 de noviembre en la Bienal Internacional de Danza, celebrada en Cali. Por esta obra, el Comité Curatorial de la Bienal otorgó al Ballet Folklórico una beca de creación de larga trayectoria; comenta el directivo y vocero de la Fundación Torres-Picón.

“Skená” –cuyo significado es “lo otro” o “lo extraño”– está basada en el libro “Lenguaje creativo de etnias indígenas de Colombia” de Cecilia Duque, publicado en 2012, en el cual se presenta una investigación, realizada en colaboración con antropólogos y fotógrafos, sobre las costumbres ancestrales de quince etnias colombianas; la autora fue directora de Artesanías de Colombia durante dieciséis años.

La directora artística del Ballet Folklórico, María Rovira Viñas, enfocó el diseño de la coreografía en los puntos comunes que tienen estas etnias, especialmente en cuanto se refiere a la espiritualidad indígena, la relación que tienen con la naturaleza y en sus bailes típicos. “En el mundo indígena todo es simple, y la danza también lo es. Con este concepto de menos es más, he creado varias coreografías”, expresó.

Movimientos que se asemejan a los de la anaconda o de hilos que flotan en el aire son el resultado de esta composición en la que se combinan los bailes indígenas con la danza contemporánea. Igualmente se presentan elementos de la artesanía de estas etnias, como el banco de madera, con el que se reproducen ceremonias ancestrales.

Según Zuleima Asprilla, Gerente del Ballet, para este montaje se efectuó una investigación exhaustiva, en la cual participó Abadío Green, indígena tule quien fuera presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia y autor de programas universitarios para la enseñanza indígena. Green mostró su aprecio por la obra y aportó un canto que fue añadido a la música original.

Con “Etnias Skená” el Ballet Folklórico alcanza una nueva etapa, ya que es la primera vez que explora la danza indígena como protagonista; según Asprilla, lo más difícil fue lograr en los bailarines la abstracción de las costumbres indígenas para involucrarlos en forma profunda con el papel que habían de representar. “En esta propuesta hay un tema de sanación y armonía. Hubo un proceso de transformación en el equipo de trabajo del ballet pero también se espera transformación en el público”, explicó.

Después del estreno en la Bienal Internacional de Danza, la obra se presentó también en el Teatro Metropolitano en Medellín. 

La danza en general, sin excluir la de origen o acento indígena, es una importante expresión artística y cultural, que está siendo apreciada y practicada por los jóvenes; que suma al desarrollo integral de nuestros pueblos y que contribuye notablemente con diversas estrategias de prevención en salud, especialmente en materia de la obesidad, el sobrepeso y sus secuelas, apunta Pedro J. Torres, vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón.

Antonio Vivaldi, el maestro de la sinfonía barroca

Es un honor para la Fundación Torres-Picón presentar en esta entrega un resumen con los aspectos más destacados de la vida de Antonio Lucio Vivaldi, compositor y violinista italiano. Su vasta obra concertística influyó en forma decisiva en la consolidación de la sinfonía, estilo en el cual el original y único sonido de su música la hace absolutamente inconfundible. Su creación más célebre es un cuarteto de conciertos para violín y orquesta agrupados con el título de Las Cuatro Estaciones, una de las obras más significativas del período barroco. 

La música de Vivaldi no se limita al género de conciertos, su abundante obra incluye también numerosas composiciones de música de cámara, vocal y operística. Considerado uno de los más grandes compositores del barroco, es uno de los pilares de la denominada Escuela Veneciana.

Vivaldi nació en Venecia, Italia, en el año 1678; hijo del violinista Giovanni Battista Vivaldi, quien probablemente fue quien lo guió en sus primeros pasos por el mundo de la música. Habiendo iniciado la carrera eclesiástica, en 1703 fue ordenado sacerdote, pero un año después una afección respiratoria lo obligó a renunciar a celebrar misa. En ese mismo año 1703 comenzó a dar clases de violín en el Pio Ospedale della Pietà, institución dedicada a la atención de niñas huérfanas; en esta institución trabajó durante muchos años, por lo que muchas de sus composiciones fueron interpretadas por primera vez por esta orquesta de muchachas; a este período corresponden sus primeras obras, entre las cuales se encuentran las Suonate da camera Op. 1 de 1705, y la colección de doce conciertos L’estro armonico Op. 3, de 1711; en estas piezas manifestaba ya la vivacidad y fantasía que mostraría en forma más acabada en los doce conciertos de La stravaganza Op. 4.

Su fama y renombre como admirable autor y extraordinario violinista se extendieron, primero por Italia y luego por toda Europa. En este período también incursionó en la ópera, el género musical más lucrativo de la época, a pesar de que, por su condición de eclesiástico, inicialmente se veía impedido de abordar un espectáculo tan “mundano”. No obstante, pronto vieron la luz sus óperas Ottone in Villa, Orlando furioso, Armida al campo d’Egitto, Tito Manlio y L’Olimpiade.

En la cima de su fama, Vivaldi produjo sus colecciones instrumentales más trascendentales, Il cimento dell’armonia e dell’inventione Op. 8 y La cetra Op. 9. La primera, publicada en Ámsterdam en 1725, estaba conformada por un total de doce conciertos, de los cuales los cuatro iniciales formaban el conjunto denominado Las Cuatro Estaciones, su obra cumbre; en ésta, el autor muestra toda la expresividad de la música y su habilidad para crear climas sonoros, evocadores e intimistas.

Sin embargo, a finales de la década de 1730, el interés del público por su música comenzó a declinar, por lo que en 1741 Vivaldi decidió retirarse a Viena, Austria, donde murió en la más completa miseria, apenas a un mes de su arribo.

Olvidado después de su muerte, su obra fue redescubierta a inicios del siglo XX gracias a Bach, quien transcribió doce de sus conciertos a diversos instrumentos. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, dos décadas después, Vivaldi se había convertido en uno de los músicos más interpretados del mundo; a través de Bach, su obra ha sido uno de los cimientos en los que se fundamenta de la música de los maestros del clasicismo y contribuyó a consolidar la estructura del concierto solista.

Pedro J. Torres, vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón, coincide plenamente con los especialistas que han identificado a Vivaldi como “el maestro de la sinfonía barroca”.

Con información de agencias y medios digitales internacionales.

Espectáculo benéfico en España protagonizado por el primer bailarín profesional con Síndrome de Down

Pedro J. Torres con el ex embajador de EE.UU. en Chile Gabriel Guerra Mondragon

Aunque líderes y autoridades aportan su esfuerzo a esta lucha por la salud, la FAO dice que los resultados no son tan buenos. Pedro J. Torres con el ex embajador de EE.UU. en Chile Gabriel Guerra Mondragon

Cuando hay voluntad, empeño, talento y amor por el arte y por los semejantes, puede vencerse cualquier barrera que imponga la naturaleza, incluso cuando esta es una condición como el Síndrome de Down; así lo demuestra el valenciano Eros Recio, primer bailarín profesional con SD, quien estrena este diciembre el espectáculo “El hijo de Tchaikovsky”, el cual es presentado en la Sala Iturbi del Palau de la Música (de Valencia) a beneficio de la Asociación de Padres de Discapacitados Psíquicos Profundos (Aspadis), comparte Pedro J. Torres, en nombre de la Fundación Torres-Picón.

La obra es una biografía en formato musical del compositor clásico ruso Piotr Ilich Tchaikovsky, en la cual se narrarán detalles de su vida, su familia, su matrimonio, sus amistades y la relación que sostuvo con la empresaria Nadezhda von Meck. En la parte musical se incluirá una selección de las mejores obras del célebre compositor, las cuales serán acompañadas por la interpretación dancística de Eros Recio junto a más de quince bailarines dirigidos por Carlos Díaz, y los actores de la compañía Kojani Teatro, dirigidos por Marcel Marck.

Eros Recio es el primer bailarín a nivel profesional con Síndrome de Down; su primera aparición ante el público se realizó el año pasado, cuando formó parte del equipo de baile del programa televisivo “Mira quien baila”.

La recaudación de taquilla de este espectáculo será dirigida íntegramente a beneficio de Aspadis, institución sin fines de lucro fundada en 1980 por Vicente Aparicio y dedicada a la asistencia y rehabilitación de niños y jóvenes que padecen de discapacidad psíquica profunda. En el presente Aspadis alberga y da atención a cuarenta y dos niños y jóvenes en sus dos centros de Alberic y a otros veintiuno en la sede de Polinyà de Xúquer, todos ubicados en la ciudad de Valencia, España, con la colaboración de más de ochenta profesionales entre psicólogos, médicos, fisioterapeutas y auxiliares de clínica, quienes unen sus esfuerzos para que estos jóvenes puedan alcanzar el máximo desarrollo físico, psíquico y social que les permita su condición particular.

Un gran ejemplo de talento y tenacidad, pero también de solidaridad y adecuada enseñanza de las artes, estima la Fundación Torres Picón, en boca de su presidente y vocero, Pedro J. Torres, dedicada a difundir información relacionada con la cultura, la educación y las artes en sinergia con la prevención en salud. 

Con información de agencias y medios digitales internacionales.

Vaslav Nijinski, el más destacado bailarín del siglo XX

Vaslav Fómich Nijinski; nació en Kiev, Rusia, en el año 1890; fue un extraordinario bailarín, considerado por muchos como el mejor del siglo XX, y una leyenda en el mundo del ballet. Sus padres, Tomás Laurentiyevich Nijinsky, miembro de una familia de bailarines polacos, y Eleanora Bereda, poseían una compañía de danza que realizaba sus presentaciones en todo el territorio ruso. En la Fundación Torres-Picón honramos su memoria y colaboramos en la difusión de su ejecutoria u obra.

Vaslav pasó la mayor parte de su niñez en el Cáucaso, bailando con sus hermanos Stanislav y Bronislava en la compañía de danza de la familia. Tras el abandono de su padre, su madre inscribió a los tres hermanos en la Escuela Imperial de San Petersburgo, bajo la dirección de Nicolai Legat.

Ya a los nueve años, Nijinski había demostrado sus grandes dotes para la danza; a los dieciséis sus maestros le ofrecieron graduarse anticipadamente, pero él prefirió continuar sus estudios hasta completar su aprendizaje. Su debut en las tablas se llevó a cabo el 14 de julio de 1907, en el Teatro Maryinsky con el ballet La Source, con la bailarina rusa Julia Sedova, obteniendo un extraordinario éxito ante el público y la crítica. 

Casi un año después, en mayo de 1908 ejecutó un pas de deux junto a la famosa Liudmila Scholar, atrayendo la atención de la bailarina Kchessinskaia, quien lo eligió como pareja especial; a partir de entonces inició su carrera en el Teatro Imperial, participando en los ballets Eunice (1907), Le Pavillon d’Armide (1907) y Noches Egipcias (1908), con coreografías de Mikhail Fokine.

En 1909, el Gran Duque Vladimir ordenó al principal asistente de los Teatros Imperiales rusos, Diaghilev, la organización de una nueva compañía, a la que llamaría el Ballet Ruso, con los mejores bailarines del Maryinsky y del Bolshoi; Nijinski fue contratado como bailarín principal y coreógrafo. En esta nueva compañía protagonizó, junto a Tamara Karsavina y Anna Pavlova, los ballets de Fokine, Las sílfides (1909) y Scheherazade (1910); en 1911 se presentaron El espectro de la rosa, Narciso, El lago de los cisnes y se estrenó el ballet Petrouchka, con música de Stravinsky. A pesar de esto, poco tiempo después fue despedido del Teatro Marinsky, pero quedó como miembro estable del Ballet Ruso de Diaghilev.

En 1912 la compañía de Diaghilev estrenó en Paris con gran éxito El dios azul y Dafnis y Cloe, luego Nijinski deslumbró al público en el Theatre du Châtelet con una de las pocas coreografías de su creación, La siesta de un fauno, con música de Debussy, luego de la cual el escultor francés Rodin le hizo una estatua. En 1913 Nijinski presentó La consagración de la primavera con la asistencia de Marie Rambert, pieza que marcó una innovación en el uso de la música de Stravinsky, y en el mismo año el ballet Jeux.

En 1913, Nijinski se casó en Buenos Aires con Romola de Pulszky, una bailarina húngara de Diaghilev, lo que causó que éste los despidiera a ambos de la compañía. A partir de este momento, su carrera empezó a decaer, en gran parte por culpa de los celos de su esposa, quien incluso no le dejó poner en escena El carnaval a pesar de haber trabajado con empeño en este ballet; se dirigió a Londres donde estableció una pequeña compañía con la que bailó en el Palace Theater y fundó una escuela de danza, sin embargo no prosperó en ninguna de estas empresas.

Más tarde, el matrimonio se trasladó a Austria, donde los sorprendió la Primera Guerra Mundial; por ser ruso, Nijinski fue apresado, primero en Budapest y luego en Viena, hasta que se le dio la libertad en canje por la del crítico de arte Meier-Graefe, preso en Rusia. En 1916 regresó con Diaghilev y emprendió una gira por Estados Unidos y Sudamérica, durante la cual se presentó el ballet Till Eulenspiegel (1917), con música de Richard Strauss, estrenada en el Manhattan Opera House de Nueva York el 23 de octubre de 1916, con grandes aclamaciones.

A pesar de haber alcanzado el éxito nuevamente, el tiempo de cautiverio sufrido durante la guerra había exacerbado los problemas de esquizofrenia paranoide y de manía persecutoria que ya padecía Nijinski, producto de su herencia neurótica y de una lesión antigua, los cuales hacían que su comportamiento fuera impredecible. Buscando un lugar tranquilo para aliviar sus males mentales, en 1919 decidió retirarse y radicarse con su familia en Suiza; allí presentó su última actuación, en un hotel de St. Moritz, una danza trágica que expresaba el horror de la guerra. Ese mismo año ingresó en el Bellerue Sanatorium de Kreuzlingen, donde permaneció por un tiempo; al salir vivió alternativamente al cuidado de familiares y amigos, o en diversas instituciones de salud. Sus últimos años de vida transcurrieron entre Viena, Budapest, París y Londres; murió en la capital británica en el año 1950 y fue sepultado en París.

Pedro J. Torres, portavoz y presidente de la Fundación Torres-Picón, destaca que, Vaslav Nijinski  fue un extraordinario bailarín, lo que le valió ser considerado por muchos como el mejor del siglo XX, ocupando un lugar muy privilegiado en la historia de la danza. 

El oído absoluto, prodigio de la percepción musical, se desvanece cuando crecemos

Es generalmente aceptado y cierto, con la sola oposición de los fanáticos de las aves, que entre todas las especies existentes en el planeta Tierra, las personas somos la única capaz de crear música y disfrutarla; la música es un lenguaje universal, un atributo instintivo común a todos los seres humanos; tan es así que, según indican numerosos estudios, los bebés poseen una cualidad denominada “oído absoluto”, la cual les permite disfrutar de una buena melodía mejor que los adultos y los hace más sensibles a las palabras pronunciadas en forma armónica, evidencia de esto es que cuando un bebé está alterado y llora, si se le hace escuchar música se calma al instante. Así lo explica en esta oportunidad la Fundación Torres-Picón, al momento de compartir esta importante información.

El oído absoluto es una capacidad auditiva finísima que permite la identificación y diferenciación de los sonidos de las notas musicales sin la ayuda de una nota de referencia, esta habilidad permite a los músicos que la poseen reproducir a la perfección una melodía escuchada una sola vez, sin memorizarla ni leerla en una partitura.

Zoe Cormier en su libro “La ciencia del placer”, explica que el cerebro de un recién nacido posee muchas más conexiones neuronales que el cerebro de un individuo adulto; esta saturada red de enlaces crea una maraña de sensaciones interrelacionadas; este fenómeno, denominado sinestesia, se caracteriza porque los olores, colores y sonidos se mezclan y asocian entre sí. Sin embargo, con el paso del tiempo, el cerebro del bebé se hace más eficiente, se desarrollan y fortalecen las conexiones importantes para su funcionamiento, mientras que las innecesarias se van descartando; durante este proceso las sensaciones sinestésicas se desvanecen y el oído absoluto también comienza a disminuir hasta que, en la mayor parte de las personas, desaparece al llegar a la edad adulta. Sólo se conserva esta habilidad en casos excepcionales; también suelen mantenerla algunos niños que crecen en entornos donde se hablan idiomas tonales, es decir, lenguas en las que el significado de las palabras cambia según la entonación con que se pronuncian, como el mandarín.

En el lado opuesto del espectro se encuentran las personas que padecen una imposibilidad total para comprender y disfrutar la música, esta condición se denomina amusia y quienes sufren este trastorno son absolutamente incapaces de reconocer melodías o diferenciar las notas musicales; para ellos la música es solamente una serie de sonidos incoherentes, sin emoción alguna. Quienes padecen de amusia son, por otra parte, personas comunes y corrientes, sus funciones neuronales, su capacidad auditiva, sus habilidades intelectuales, su memoria, su temperamento, todos sus rasgos están dentro de los estándares habituales; no son personas a quienes no les guste la música, simplemente son lo que se ha dado en llamar “sordos musicales”.

Se calcula que un 4% de la población total padece de amusia desde el nacimiento; no obstante, una lesión cerebral o un accidente cerebro vascular podría también provocar amusia y privar a quien la padece del disfrute que produce el maravilloso mundo de la música.

Especialistas refieren y publican en varios medios online estos datos. La información es compartida desde la Fundación Torres-Picón. Su presidente y vocero Pedro J. Torres promueve el acercamiento de niños y jóvenes a la música, como forma o recurso de estimular la creatividad y potenciar fortalezas o habilidades para el desarrollo integral.

Giuseppe Verdi, es el gran maestro de la ópera italiana

Giuseppe Fortunino Francesco Verdi nació en Roncole, Italia, el 10 de octubre de 1813. Fue un compositor eminentemente dramático, el más importante de la ópera italiana de la segunda mitad del siglo XIX. Contemporáneo de Wagner, ejerció una influencia dominante sobre el arte lírico europeo de su tiempo; convencido de que toda renovación debe afianzarse sobre las raíces del pasado, logró plasmar en su música un nuevo estilo, más acorde con la realidad y alejado de todo convencionalismo sin traicionar las características de la ópera tradicional italiana. Desde la Fundación Torres-Picón compartimos en esta entrega sus principales datos biográficos así como nuestra admiración.

Hijo de una familia humilde, tuvo la suerte de quedar desde muy joven bajo la tutela de Antonio Barezzi, comerciante de Busseto aficionado a la música; con su patrocinio Verdi recibió sus primeras lecciones de música y se convirtió en el organista de la iglesia del pueblo, posteriormente viajó a Milán con la intención de ingresar en el Conservatorio, cosa que no logró.

Estudió con el maestro Vincenzo Lavigna, a través del cual aprendió sobre la música italiana tradicional, así como de la música alemana de su época. Posteriormente, en 1836, recibió el cargo de maestro de música de Busseto y en el mismo año se casó con Margherita Barezzi, hija de su protector. En 1839 estrenó en Milán su primera ópera, Oberto, conte di San Bonifacio, y gracias al éxito obtenido consiguió un contrato con el afamado Teatro de la Scala; no obstante, no corrió con la misma suerte con su segunda obra, Un giorno di regno de 1840; este fracaso sumado a la muerte de su esposa y de sus hijos lo hicieron considerar seriamente el abandonar la música.

Con el libreto de Nabucco recuperó el ánimo por componer; su estreno en el Teatro de la Scala, en 1842, fue un triunfo apoteósico, no sólo por la calidad artística de la obra, sino también porque el contenido se inscribía en el marco de una Italia dividida y sojuzgada, por lo que el público se sintió identificado con el drama representado en la obra; tanto así que el coro de los esclavos de Nabucco, el Va pensiero, es uno de los más famosos de Italia. El éxito lo consagró como compositor, y además lo convirtió en símbolo de la lucha por la reunificación de la patria italiana; su apellido, VERDI, se utilizó como acrónimo político clandestino, con el significado de “Vittorio Emmanuele Re D’Italia” (Víctor Manuel Rey de Italia).

Características similares tuvieron sus óperas I lombardi alla prima Crociata, de 1843, y Ernani, de 1844; ésta fue una época en la que se vio obligado a componer una obra tras otra, a causa de sus compromisos con los productores teatrales; a este período corresponden I due Foscari, 1844; Giovanna d’Arco, 1845; Alzira, 1845; Attila, 1846; Macbeth, 1847; I masnadieri, 1847; Jérusalem, 1847; Il corsaro, 1848; La battaglia di Legnano, 1849; Luisa Miller, 1849, y Stiffelio, 1850; fue por ello que el compositor llamó a éstos sus “años de galeras”.

A partir del estreno de sus primeras obras maestras, Rigoletto, en 1851, y de Il Trovatore y La Traviata, en 1853, comenzó a componer sólo lo que deseaba componer; su producción disminuyó en cantidad pero se acrecentó en calidad, en esta época sus obras tendieron a la búsqueda de la verosimilitud dramática, más allá de los convencionalismos musicales. Aida, estrenada en 1871, refleja fielmente esta orientación, con arias más breves y más integradas en el continuo flujo musical, a la vez que la instrumentación es más cuidada.

Poco compuso después de esto, Otello en 1887 y la encantadora ópera cómica Falstaff en 1893, ambas con libretos de Arrigo Boito sobre textos de Shakespeare. 

Verdi falleció en Milán, el 27 de enero de 1901, a causa de un derrame cerebral. En su testamento dispuso que su fortuna se destinara a la fundación de la “Casa Verdi”, un hogar de retiro para músicos jubilados ubicado en Milán, ciudad donde está sepultado. El día de su sepelio se produjo una gran conmoción popular en la ciudad, espontáneamente la multitud acompañó al cortejo fúnebre, cantando el coro de los esclavos de Nabucco: Va pensiero sull’ali dorate.

Aunque es abundante la información disponible sobre Verdi en la internet, derivada de reseñas en distintos medios y sitios web, así como proveniente de agencias internacionales de noticias y centros de estudio, no deja de sorprender y gustar su biografía, incluyendo a lectores muy jóvenes, refiere Pedro J. Torres, portavoz y principal directivo de la Fundación Torres-Picón. “Giuseppe Verdi, es el gran maestro de la ópera italiana, como refiere la mayoría de los expertos dedicados al conocimiento de su obra y trayectoria, sobre esto no guardo ninguna duda”, señaló Torres.