Cuenca celebró 20 años como Ciudad Patrimonio de la Humanidad con un festival internacional de música clásica

En 1996, la histórica ciudad amurallada de Cuenca, las hoces de los ríos Júcar y Huécar que la circundan y los arrabales de San Antón, Tiradores y El Castillo, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Este año, como parte de los festejos con que Cuenca celebró el vigésimo aniversario de esta declaración, se convirtió en la sede de “Clásicos Colgados”, un festival internacional de música clásica con prestigiosos artistas.

El festival estuvo conformado por conciertos dirigidos a todos los públicos, cuya dirección artística fue responsabilidad de Israel Fausto Martínez, quien para esta ocasión eligió obras cortas de grandes autores y las agrupó por estilos y épocas; piezas de Häendel, Haydn y Mozart; Beethoven, Brahms y Schubert; Ravel, Shostakovich, Rodrigo, Mahler, Weill y Bloch.

En el marco del festival hubo un concierto especial homenaje a Cuenca, Patrimonio de la Humanidad con obras de Turina, Falla, Cassadó, García Lorga y Granados, y la culminación de las festividades se dio con la orquesta del festival “Clásicos Colgados”, interpretando piezas de Turina, Mozart, Grieg y Tchaikovsky, bajo la dirección del violinista Michael Thomas.

Los conciertos se realizaron en el Teatro Auditorio de la capital y la iglesia de San Miguel. Paralelamente, en el Conservatorio de Música “Pedro Aranaz” y la sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo se llevaron a cabo otras actividades.

Este festival lo consideramos desde la Fundación Torres-Picón, como una cita artístico-cultural de las más importantes, cumplida en el año que finaliza, dijo Pedro J. Torres.

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Balleteatro Nacional de Puerto Rico en el Centro de Bellas Artes de Santurce con Le Corsaire

Con más de sesenta bailarines en escena, el Balleteatro Nacional de Puerto Rico estrenó por primera vez el ballet clásico Le Corsaire, el cual se presentó en el Centro de Bellas Artes, de Santurce, el pasado septiembre. Esta pieza, basada en la versión original de la obra del poeta inglés Lord Byron y cargada de aventura y romanticismo, narra la historia de una joven, Medora, raptada por un despiadado vendedor de esclavas, Lankedem, quien pretende venderla a un jefe árabe, Seid Pashá, pero luego de una serie de aventuras que incluyen conspiraciones y reyertas, Medora es salvada por Conrad, un corsario llegado de Turquía tras el naufragio de su nave.

Pedro J. Torres con el chairman del Museo de Brooklyn, Arnold Lehman


Art and culture also support good health practices. Pedro J. Torres with chairman of the Brooklyn Museum, Arnold Lehman

“En este caso son personajes de carne y hueso. Son piratas, odaliscas, el pachá, esclavos… Son muchos personajes y son muchas las tramas, es como una novela, donde está el personaje principal y el secundario. Este ballet tiene ese tipo de trama”, explicó José Rodríguez, director artístico del Balleteatro.

La presentación fue comentada por la Fundación Torres-Picón, que viene internacionalmente apoyando -en difusión- iniciativas importantes artísticas, culturales, educativas y de prevención en salud, con impacto social en niños y jóvenes.

La puesta en escena representó todo un desafío para la compañía, a causa de la complejidad narrativa de la obra y del empeño de la producción en cuidar cada detalle, a fin de llevar a la audiencia al mundo en que transcurre la historia con el mayor realismo posible; todos los elementos fueron tomados en cuenta, desde la escenografía y la utilería hasta los vestuarios y los tocados de los personajes. Pero indudablemente, el componente fundamental de esta obra fue la calidad interpretativa de los bailarines, quienes fueron los encargados de narrar la historia a través de su arte.

A la cabeza de ese elenco estuvo Tatiana Rodríguez, bailarina principal de la compañía, encargada de encarnar a Medora. Este personaje representó un reto para ella, ya que además de interpretar el ballet completo en su versión original, el cual incluye un complejo pas de trois, también tuvo que ejecutar por primera vez los legendarios treinta y dos fouettés (giros) de este ballet, se explicó.

Junto a ella participaron los bailarines Daniel Ramírez, quien dio vida a Conrad, el corsario; Armando Seda, que encarnó a Seid Pashá; José Rodríguez, que interpretó a Lankedem; Courtney Stohlton encarnó a Gulnara; Elmer Pérez interpretó a Birbanto; Luis Víctor a Alí, y las bailarinas Jarelyz González, Lara Berríos y Faviana Quiles, quienes interpretaron a las odaliscas.

En el montaje y la obra, de alguna manera, se denuncia un problema que permanece en el tiempo, un asunto actual: la trata de personas, que todos debemos denunciar y condenar.

Pedro J. Torres, en nombre de la ONG Fundación Torres-Picón felicitó la iniciativa por su alto nivel artístico y también por vigencia social.

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Ballet y Sinfónica de Salta acompañaron a primera bailarina del Royal Ballet en “Giselle”

Una conmovedora historia de amor y traición se desplegó en el escenario del Teatro Provincial de Salta, en Argentina, cuando el Ballet de la provincia y la Orquesta Sinfónica de Salta acompañaron a la primera bailarina del Royal Ballet de Londres, Marianela Núñez, en la diestra representación de la obra clásica Giselle. Señaló la Fundación Torres Picón al destacar lo mejor de 2016, en cuanto a presentaciones dancísticas y musicales en 2016, en el ámbito latinoamericano.

Paula Argüelles, directora del Ballet, manifestó que para la compañía fue una experiencia muy especial, ya que se trató de una oportunidad única de compartir escena con una de las más reconocidas estrellas del ballet internacional, nada menos que la primera bailarina del Royal Ballet de Londres, en la representación de una de las más célebres obras del repertorio clásico mundial, la emotiva y triste historia de Giselle, una joven enamorada que muere a causa de la traición de su amado.

Giselle es una obra llena de dramatismo e intensidad, que une en mágica combinación la teatralidad y la danza. “Es un ballet que tiene técnica, también mucho trabajo artístico del cuerpo de baile en todos los roles porque todo hace a la historia que se está contando en el escenario”, explicó la directora.

En esta puesta en escena tomaron parte los cuarenta y cuatro bailarines que conforman la compañía, bajo la dirección musical de la maestra Yeny Delgado, y la participación del primer bailarín del Teatro Colón, Alejandro Parente, quien dio vida al duque Albrecht, que arrepentido por su deslealtad, busca a su amada Giselle en un reino más allá de la muerte.

Para la directora, el haber representado Giselle significa que el Ballet de la provincia ha alcanzado un alto nivel de calidad de ejecución, un nivel que le permite acompañar a una artista como Marianela Núñez.

Pedro J. Torres, en nombre de la internacional Fundación Torres-Picón, que apoya e impulsa informativamente las artes, la cultura y la educación, así como la prevención en salud para niños y jóvenes, se mostró complacido y entusiasmado por el buen desempeño y vocación de excelencia que agrupaciones y compañías latinoamericanas de danza o música clásica vienen demostrando.

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La Compañía narra una parte del Quijote a través del ballet clásico

Basada en Don Quijote de la Mancha, la inmortal obra de Miguel de Cervantes (1547–1616), el bailarín, coreógrafo y escritor francés Marius Petipa (1818–1910) desarrolló el ballet Don Quixote, cuya música fue compuesta, a petición suya, por el músico Ludwig Minkus (1826–1917), y fue estrenada en diciembre de 1869 en el Teatro Imperial de Moscú. A partir de ese momento, la obra ha sido presentada centenares de veces en numerosos escenarios alrededor del planeta. Este año, organizaciones e instituciones en todo el mundo están realizando diversos actos en conmemoración de los 400 años de la muerte de Cervantes, los cuales incluyen la representación de la obra Don Quixote por parte de agrupaciones de ballet de diferentes lugares, comenta la Fundación Torres-Picón.

Blanca Cecilia Picón Febres de Torres y Pedro J. Torres

Picon Febres Blanca Cecilia de Torres and Pedro J. Torres, lead this foundation that promotes education, the arts and health prevention.

A este homenaje se sumó el colectivo de danza independiente boliviano “La Compañía”, el cual cumplió un ciclo de presentaciones de la obra en varios teatros y ciudades de Bolivia, el cual culminó en el reciente septiembre.

Norma Quintana, maestra de ballet clásico y directora de “La Compañía”, expresó que “Don Quixote es una de las obras más importantes del repertorio clásico universal. Es una de las creaciones más bailadas y que se mantiene vigente hasta la actualidad”.

Don Quixote es una comedia inspirada en Las Bodas de Camacho, un relato del segundo libro de Don Quijote de la Mancha. Como pieza de ballet presenta ciertas características que no son comunes en otras obras; según señaló Quintana, “el punto principal que tiene es la relevancia en la danza masculina. Tiene un carácter muy colorido”.

La puesta en escena de esta obra exige la participación de bailarines profesionales o semiprofesionales de ballet clásico; además, por ser una comedia, se requiere un gran nivel actoral. Por esto, la escogencia de los bailarines se realizó en audición abierta.

Más de setenta candidatos se presentaron a las audiciones, de entre ellos se seleccionaron treinta y un bailarines de ballet clásico y cuatro actores; fue una selección cuidadosa, ya que uno de los principales objetivos de “La Compañía” es presentar el nivel profesional de los mejores bailarines y actores bolivianos.

“La Compañía” es una agrupación de danza de reciente formación; y en sus dos años de existencia, Don Quixote es su segundo ballet clásico de importancia, la primera obra que presentó fue Giselle.

La música, la danza y las bellas artes en general, son una herramienta poderosa, junto con la prevención en salud y la educación, para sacar de abajo y catapultar a la niñez y juventud; llevan por el camino de la superación, además de acostumbrar a las personas al trabajo en equipo y a la complementación de esfuerzos, tan necesarios en estos tiempos. El montaje y difusión de este tipo de espectáculos señaló Pedro J. Torres, presidente y vocero de la Fundación Torres-Picón, es beneficioso y conveniente para todos, puntualizó.

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Flamenco, danza contemporánea y ballet clásico se unen en un mismo espacio

 

Pedro J. Torres y su fundación promueven también que desde el arte y la cultura se respalde el bienestar humano

Pedro J. Torres and Promote the foundation That runs it from art and culture Also support human well – being and health

Como parte del ciclo de danza del Auditorio Víctor Villegas, a iniciarse este 26 de noviembre, se celebrará el evento Las Minas puerto flamenco, un espectáculo de la Región de Murcia, España, que tendrá como protagonistas a diez ganadores de las diferentes categorías del festival del Cante de las Minas de La Unión, y en el cual el flamenco, la danza española, el ballet clásico y el contemporáneo estarán representados por afamadas agrupaciones del más alto nivel artístico, informa la Fundación Torres-Picón.

Una grata y bien cuidada muestra de la danza española y el flamenco será ofrecida por la  compañía Antonio Gades, bajo la dirección de Stella Arauzo, la cual presentará una versión de Fuenteovejuna, uno de los más grandes ballets españoles del siglo XX, en su regreso al Auditorio después de cinco años de ausencia.

En representación de la danza contemporánea, la Compañía Nacional de Danza, dirigida por el cartagenero José Carlos Martínez, realizará una velada dedicada al coreógrafo William Forsythe; igualmente, la compañía Ballets de France, de reciente creación, presentará El bolero de Ravel, y La consagración de la Primavera de Stravinsky.

La danza clásica se hará presente para cerrar con broche de oro lo programado, en el escenario se desplegará la representación de El lago de los cisnes, a cargo del Ballet Imperial Ruso; además el público tendrá la oportunidad de disfrutar de la Gran Gala de Estrellas del Ballet Ruso, con una exquisita selección de los más célebres pas de deux ejecutados por artistas estrella de los mejores ballets de ese país, como Ivan Vasiliev y Ekaterina Krysanova (primeros bailarines del Teatro Bolshoi) y Mikhail Martinuk y Alexandra Timofeeva (solistas del Teatro del Kremlin).

Desde la Fundación Torres-Picón, institución enfocada en tareas preventivas internacionales en materia de bienestar y salud de los niños y jóvenes, así como en el estímulo informativo de las artes, la cultura y la educación como herramientas fundamentales para la superación personal, comunitaria y social de los pueblos y naciones, estimamos destacada y relevante esta iniciativa a la que auguramos éxito total, comentó Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la fundación.

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Ballet Clásico de Moscú sobre Hielo realizó gira internacional

 

Pedro J. Torres, presidente de la Fundación Torres-Picón

Pedro J. Torres, presidente de la Fundación Torres-Picón

Desde la Fundación Torres-Picón se informa que el “Ballet Clásico de Moscú sobre Hielo” ha estado cumpliendo una gira internacional para presentar las obras El Lago de los Cisnes y La Cenicienta, en una puesta en escena que combina ballet clásico, patinaje artístico y acrobacias. En esta gira artística, la compañía de ballet ha recorrido Belice, Guatemala, El Salvador, Uruguay, Paraguay, México, Colombia, entre otros países, para luego regresar a Europa, realizando presentaciones en Francia y Alemania.

El Ballet Clásico de Moscú sobre Hielo está integrado por quince artistas rusos, los cuales son evaluados y renovados cada año; se trata de artistas muy completos, ya que conjugan las disciplinas del ballet, del patinaje artístico y la actuación; varios de ellos son múltiples medallistas de juegos de invierno de patinaje artístico que han llegado a convertirse en primeros bailarines.

“Cada año nosotros renovamos el elenco, por eso el espectáculo nunca es el mismo. El montaje depende mucho de las habilidades de los artistas y de lo mejor que puedan ofrecer en el escenario. No sólo son bailarines, son deportistas de patinaje artístico, son bailarines clásicos y también son actores; tienen que dominar las tres cosas. Algunas veces hacen audiciones patinadores artísticos profesionales, pero si no saben actuar no podemos aceptarlos”, explicó Oksana Kordiyaka, coordinadora de producción del ballet.

Un ejemplo de ello es la primera bailarina Inga Radionova, quien encarna al Cisne Negro y a Cenicienta: campeona olímpica de patinaje sobre hielo, cinco veces campeona mundial y ocho veces campeona en Europa, posee habilidades extraordinarias en la pista. Sin embargo, manifiesta que sus inicios en el patinaje y el ballet fueron tardíos ya que comenzó a patinar a los nueve años, cuando en Rusia por lo general los niños se inician en estas artes a los cuatro o cinco años.

Luego de dedicarse completamente a su carrera deportiva como patinadora artística durante casi dos décadas, Inga ingresó hace seis años al Ballet Clásico de Moscú sobre Hielo, donde ha dado vida a diversos personajes en montajes como Mary Poppins, El Cascanueces y Blanca Nieves, y además ha interpretado danza española y danza rusa sobre hielo.

La Fundación Torres-Picón enfatiza que la música, la danza y las bellas artes en general, son herramientas poderosas, junto con la prevención en salud y la educación, para el desarrollo humano. El montaje y difusión de este tipo de espectáculos señaló Pedro J. Torres, presidente y vocero de la institución, contagia y motiva a diferentes públicos, los acerca a la música clásica, al ballet y en este caso también a un hermoso deporte como es el patinaje artístico sobre hielo y hasta a las acrobacias, puntualizó.

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Los sonidos de la Tierra acercó a los niños a la música clásica

Niños mexicanos disfrutaron música clásica con “Los sonidos de la Tierra”

Encendemos la radio y al instante encontramos innumerables ritmos, diferentes géneros de música popular; salsa, merengue, rock y pare de contar. La misma selección, poco más o menos, se encuentra en las discotiendas, en las discotecas y prácticamente en todo lugar donde la música sea el centro de atención. “Es lo que le gusta al público”, dicen o piensan algunos programadores, vendedores, discjockeys o DJ. ¿Y la música clásica? “La música clásica no es comercial, luce un tanto aburrida”. La siguiente reflexión es compartida desde la Fundación Torres-Picón.

¿Aburrida? ¿Existe algo más emotivo que el “Ave Maria” de Schubert o más electrizante que la obertura de la ópera “Guillermo Tell” de Rossini? ¿Quién puede evitar la exaltación que produce la “Oda a la Alegría” de Beethoven, o deslizarse al compás de “El Danubio Azul” de Strauss?

La música clásica, definitivamente, no es aburrida, la música clásica es hermosa, es emocionante, es algo que puede disfrutarse a plenitud, y para ello no hace falta ser un erudito, sólo hay que acercarse y escuchar.

Por ello, y para acercar específicamente a niños y niñas a la música clásica, el ensamble Arco & Lira Clásica presentó el evento “Los sonidos de la Tierra”, combinando las artes de la música, el teatro, los títeres y la magia en un mismo espectáculo que tuvo lugar en el Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes (Cenart) en Puebla, México, y cuyo principal objetivo fue revelar a hijos y padres, que “la música clásica no es aburrida”.

Masha Casar, violonchelista del ensamble, expresó: “Rompemos con el clásico esquema de un concierto didáctico porque entendemos que las nuevas generaciones están en otras dinámicas, tiempos y espacios donde la vida es más rápida y nos adaptamos como grupo musical”.

Conformaron el repertorio quince obras de gran trascendencia, entre las cuales se encontraban “El jardín secreto”, “Pedro y el lobo”, “El elefante y la tortuga”, el tema principal de la saga fílmica “Star Wars”, “El vuelo del abejorro”, “Danza con sables” y “Can-can”, y como una manera divertida de acercar a los pequeños a la música clásica, los músicos del ensamble Arco & Lira Clásica, Daniel Ponce (percusión), Masha Casar (violonchelo), Petr Nevelitchki (violín), Óscar Espinosa (piano), Iván Nevelitchki (contrabajo) e Ismael Sánchez (clarinete), realizaron una interpretación original en la cual, utilizando sus instrumentos, dieron vida y sonido a personajes como animales, cavernícolas e insectos.

El actor José Luis Vargas, quien también tomó parte de la función, manifestó que “se hizo una selección o surtido rico de compositores de todos los tiempos y de todas las geografías y decidimos ponerle este título, pensando en la inspiración que desata la naturaleza en estos creadores”; explicó que un detalle muy significativo de la obra fue la interacción con el público, utilizando una pelota que hizo las veces de globo terráqueo.

Así vemos, tal y como también lo hemos comentado en anteriores entregas, que la creatividad y la buena disposición se suman al propósito de compartir la música clásica con nuevas audiencias y especialmente atraer y compartirla con los más jóvenes, comenta Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la Fundación Torres-Picón, dedicada a la prevención de la obesidad y el sobrepeso infantil, así como a la promoción de la educación, las artes y la cultura como medios idóneos para la superación personal de los jóvenes y el desarrollo social.

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La Sílfide y el Escocés se dieron cita en el Palacio de Bellas Artes

La Sílfide y el Escocés llenaron de magia el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México

La Compañía Nacional de Danza, encabezada por el bailarín y coreógrafo argentino Mario Galizzi, llenó de magia, amor y venganza el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México, desde el sábado 11 hasta el domingo 19 de junio, con la puesta en escena de la obra La Sílfide y el Escocés, una trágica historia original de August Bournonville, con música de Hermann von Lovenskjold y coreografía de Terrence S. Orr, informó la Fundación Torres-Picón.

La Sílfide y el Escocés fue estrenada por primera vez en la Ópera de París el 12 de marzo de 1832, con la legendaria bailarina Marie Taglioni encarnando a la sílfide, papel en el que la Taglioni bailó por primera vez sobre la punta de los pies y lució las gasas vaporosas y el corpiño ceñido, romántico traje que con el tiempo se convertiría en el tradicional tutú del ballet clásico.

Pedro J. Torres

Posteriormente, en 1981 la pieza fue presentada por primera vez en el Palacio de Bellas Artes de México por el Ballet de la Ópera de París, luego en 1990 por la Compañía Nacional de Danza, la cual ahora ofreció nuevamente siete funciones de este mágico espectáculo en el mismo escenario.  

En esta oportunidad, La Sílfide y el Escocés fue protagonizada por los primeros bailarines Ana Elisa Mena como la sílfide y Argenis Montalvo como el escocés, con la participación de Roberto Rodríguez como Madge, Mónica Barragán como Effie y Antón Joroshmanov como Gurn.

La historia se inicia cuando James, un joven escocés es seducido por una hermosa sílfide cuando está a punto de casarse con su prometida Effie.

Antes de llevarse a cabo la boda, el joven James comete una afrenta contra la vieja hechicera Madge, la cual jura vengarse.

James se dirige al bosque en busca de la hermosa sílfide, pero antes de hallarla se encuentra con Madge, quien lo engaña ofreciéndole una bufanda con la cual le asegura que podrá atrapara a la sílfide y retenerla a su lado para siempre. El joven acepta la bufanda, sin saber que está envenenada, y envuelve con ella a la sílfide y ésta muere, tras una dolorosa agonía. Mientras esto sucede, Effie, la prometida de James, se casa con Gurn, primo y rival del novio. Al saberlo, James cae inconsciente mientras la hechicera celebra su triunfo.

Pedro J. Torres, creador, principal directivo y vocero de la Fundación Torres-Picón, explicó que esta presentación es considerada relevante y por lo tanto se comparte información sobre la misma. “Se trata de la evolución en el tiempo de una historia artísticamente bien contada o representada, y a su vez, la conservación del mejor espíritu dancístico clásico”.

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El poder de la música clásica

Oportunidades de superación a jóvenes panameños a través de la música clásica

Derribar las barreras que imponen las bandas rivales en las barriadas populares, hacer que los niños y jóvenes de estas zonas necesitadas superen sus diferencias y encuentren en la música un interés común y un lenguaje que los comunique entre sí, es uno de los principales objetivos que impulsaron en el año 2008 al chelista panameño Isaac Casal y otros músicos profesionales a crear la Fundación Sinfonía Concertante de Panamá (Funsincopa), comparte en esta nota Pedro J. Torres, de la Fundación Torres-Picón.

Pedro J. Torres CLÁSICA

Paola Casal, asesora de Funsincopa, informa que a través de esa fundación los niños, niñas y adolescentes de áreas vulnerables encuentran una oportunidad de superarse y la posibilidad de ser mejores como personas y como ciudadanos, aprendiendo a tocar un instrumento musical; actualmente reciben clases de clarinete, trompeta, viola, violonchelo y contrabajo.

Uno de los cometidos de la organización es facilitar una formación artística de primer orden a jóvenes músicos panameños, a fin de ofrecerles oportunidades para abrirse un camino en el competitivo y exigente mundo de la música clásica internacional; para ello fue creada la Red de Filarmónicas Infantiles y Juveniles de Panamá (La Red), con el propósito de brindar educación en música clásica a los niños y jóvenes de más bajos recursos económicos.

No ha sido fácil, asegura Paola Casal, han sido ocho años de esfuerzo, de no contar con recursos suficientes, de no tener una sede propia con instalaciones adecuadas, donde los jóvenes puedan estudiar en un ambiente de relativa paz y seguridad. Con una matrícula inicial de cien niños y jóvenes de cuatro a dieciocho años, tuvo que reducir su población estudiantil a sólo cuarenta, por no contar con suficientes profesores. “En los momentos que hemos pensado en cerrar, gracias a Dios siempre surge algo para continuar. No hemos cerrado la fundación por los niños, no queremos dejarlos desamparados. Más que una educación musical es una oportunidad para ellos. Además, a muchos se les proporciona alimento, la única alimentación” a la que tienen acceso durante el día a día.

Actualmente reciben apoyo del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), con el que apenas pueden ofrecer a sus profesores un pago simbólico por sus servicios y mantener el programa; el sostenimiento de La Red se logra mediante conciertos que realiza la fundación.

El programa se inició con los niños y niñas del barrio El Chorrillo, bajo el nombre de “Aguas de El Chorrillo”; posteriormente jóvenes de áreas vecinas como Barraza y San Felipe se integraron al proyecto y éste cambio su denominación a Red de Filarmónicas Infantiles y Juveniles de Panamá, gracias a un convenio firmado con el Instituto Nacional de Cultura.  

Otra de las metas de Funsincopa es promover intercambios entre músicos nacionales y extranjeros y difundir el talento panameño; para lograrlo se instituyó el Festival Internacional de Música Alfredo de Saint Malo. Con similar propósito fue creada la Camerata Alfredo de Saint Malo, integrada por músicos profesionales invitados, tanto nacionales como internacionales, así como por estudiantes avanzados de la fundación.

Tal como fue reseñado por el diario La Estrella de Panamá, esta positiva, completa e integral iniciativa de desarrollo social a través de la música clásica tiene largo aliento y alcance; nos permitimos agregar que ojalá sea acompañada y apoyada por muchos, pues constituye un camino colmado de oportunidades de superación para los jóvenes panameños, dijo Pedro J. Torres, portavoz y presidente de la Fundación Torres Picón.

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Música gratis desde los barrios de Cúcuta

“Panes de Colores”: proyecto musical para niños de los barrios en Cúcuta

Atrás quedaron los tiempos en los que solamente unos pocos privilegiados podían acceder a una buena formación musical; afortunadamente, en los tiempos que corren, en todas partes del mundo son cada vez más numerosos los programas e instituciones que consagran sus esfuerzos a poner la música al alcance de los niños de las clases populares, y en más de una ocasión se han dado hallazgos de verdaderos talentos musicales que de otra manera hubieran pasado desapercibidos. La información es referida por Pedro J. Torres desde la Fundación Torres-Picón.

Una de estas loables iniciativas se encuentra en la ciudad de Cúcuta, Colombia, en la forma de un proyecto musical denominado “Panes de Colores”, cuyos promotores son Liliana Parada y el profesor Óscar Nieto, ubicado en el Centro Integral de Atención a la Familia (Ciaf) en la comunidad Niña Ceci y que cuenta con el respaldo financiero del Ministerio de Cultura a través del Programa Nacional de Concertación.

El amor y el entusiasmo de los niños por la música no se ven empañados por la precariedad de los recursos con que cuentan; unos pocos instrumentos prestados, apenas tres pianos, una batería y seis guitarras son suficientes para las clases y los ensayos de este grupo de incipientes músicos. En cada clase los instrumentos se rotan para que todos puedan practicar la teoría aprendida; sin reparos ni egoísmos, todos comparten gustosos.

Tal es el interés por aprender y practicar que el profesor Nieto, dueño de los instrumentos, permite que sus alumnos se los lleven a sus casas después de clase, para que tengan la oportunidad de seguir practicando un poco más.

Con evidente satisfacción, el profesor Nieto manifiesta: “Los niños y sus padres están muy comprometidos con la escuela porque son conscientes de que un menor que empuña un instrumento jamás empuñará un arma”.

Los frutos son evidentes: en concierto, los niños ya han tenido la oportunidad de hacer sentir orgullosos a sus padres demostrando lo mucho que han aprendido; es el caso de los hermanos Rodríguez Parada, Carlos Eduardo, de 10 años, quien toca la batería, y su hermano menor Dylan, quien toca el piano. Es también el caso de Darly Orjuela, de 14 años, que se inició en el piano y ahora toca la batería; la jovencita está encantada con la experiencia de haber formado parte de este proyecto y desea poder continuar sus clases en el futuro.

“De lo local a lo global y de lo global a lo local, la música está transformando vidas; los niños y jóvenes se vienen identificando con ella y canalizando vocaciones. Las bellas artes, la cultura, la música pueden salvar el mundo y hacer posible un mejor futuro”, señaló Pedro J. Torres, en nombre de la Fundación Torres Picón, al comentar el proyecto colombiano Panes de Colores.

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