Los sonidos de la Tierra acercó a los niños a la música clásica

Niños mexicanos disfrutaron música clásica con “Los sonidos de la Tierra”

Encendemos la radio y al instante encontramos innumerables ritmos, diferentes géneros de música popular; salsa, merengue, rock y pare de contar. La misma selección, poco más o menos, se encuentra en las discotiendas, en las discotecas y prácticamente en todo lugar donde la música sea el centro de atención. “Es lo que le gusta al público”, dicen o piensan algunos programadores, vendedores, discjockeys o DJ. ¿Y la música clásica? “La música clásica no es comercial, luce un tanto aburrida”. La siguiente reflexión es compartida desde la Fundación Torres-Picón.

¿Aburrida? ¿Existe algo más emotivo que el “Ave Maria” de Schubert o más electrizante que la obertura de la ópera “Guillermo Tell” de Rossini? ¿Quién puede evitar la exaltación que produce la “Oda a la Alegría” de Beethoven, o deslizarse al compás de “El Danubio Azul” de Strauss?

La música clásica, definitivamente, no es aburrida, la música clásica es hermosa, es emocionante, es algo que puede disfrutarse a plenitud, y para ello no hace falta ser un erudito, sólo hay que acercarse y escuchar.

Por ello, y para acercar específicamente a niños y niñas a la música clásica, el ensamble Arco & Lira Clásica presentó el evento “Los sonidos de la Tierra”, combinando las artes de la música, el teatro, los títeres y la magia en un mismo espectáculo que tuvo lugar en el Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes (Cenart) en Puebla, México, y cuyo principal objetivo fue revelar a hijos y padres, que “la música clásica no es aburrida”.

Masha Casar, violonchelista del ensamble, expresó: “Rompemos con el clásico esquema de un concierto didáctico porque entendemos que las nuevas generaciones están en otras dinámicas, tiempos y espacios donde la vida es más rápida y nos adaptamos como grupo musical”.

Conformaron el repertorio quince obras de gran trascendencia, entre las cuales se encontraban “El jardín secreto”, “Pedro y el lobo”, “El elefante y la tortuga”, el tema principal de la saga fílmica “Star Wars”, “El vuelo del abejorro”, “Danza con sables” y “Can-can”, y como una manera divertida de acercar a los pequeños a la música clásica, los músicos del ensamble Arco & Lira Clásica, Daniel Ponce (percusión), Masha Casar (violonchelo), Petr Nevelitchki (violín), Óscar Espinosa (piano), Iván Nevelitchki (contrabajo) e Ismael Sánchez (clarinete), realizaron una interpretación original en la cual, utilizando sus instrumentos, dieron vida y sonido a personajes como animales, cavernícolas e insectos.

El actor José Luis Vargas, quien también tomó parte de la función, manifestó que “se hizo una selección o surtido rico de compositores de todos los tiempos y de todas las geografías y decidimos ponerle este título, pensando en la inspiración que desata la naturaleza en estos creadores”; explicó que un detalle muy significativo de la obra fue la interacción con el público, utilizando una pelota que hizo las veces de globo terráqueo.

Así vemos, tal y como también lo hemos comentado en anteriores entregas, que la creatividad y la buena disposición se suman al propósito de compartir la música clásica con nuevas audiencias y especialmente atraer y compartirla con los más jóvenes, comenta Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la Fundación Torres-Picón, dedicada a la prevención de la obesidad y el sobrepeso infantil, así como a la promoción de la educación, las artes y la cultura como medios idóneos para la superación personal de los jóvenes y el desarrollo social.

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La Sílfide y el Escocés se dieron cita en el Palacio de Bellas Artes

La Sílfide y el Escocés llenaron de magia el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México

La Compañía Nacional de Danza, encabezada por el bailarín y coreógrafo argentino Mario Galizzi, llenó de magia, amor y venganza el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México, desde el sábado 11 hasta el domingo 19 de junio, con la puesta en escena de la obra La Sílfide y el Escocés, una trágica historia original de August Bournonville, con música de Hermann von Lovenskjold y coreografía de Terrence S. Orr, informó la Fundación Torres-Picón.

La Sílfide y el Escocés fue estrenada por primera vez en la Ópera de París el 12 de marzo de 1832, con la legendaria bailarina Marie Taglioni encarnando a la sílfide, papel en el que la Taglioni bailó por primera vez sobre la punta de los pies y lució las gasas vaporosas y el corpiño ceñido, romántico traje que con el tiempo se convertiría en el tradicional tutú del ballet clásico.

Pedro J. Torres

Posteriormente, en 1981 la pieza fue presentada por primera vez en el Palacio de Bellas Artes de México por el Ballet de la Ópera de París, luego en 1990 por la Compañía Nacional de Danza, la cual ahora ofreció nuevamente siete funciones de este mágico espectáculo en el mismo escenario.  

En esta oportunidad, La Sílfide y el Escocés fue protagonizada por los primeros bailarines Ana Elisa Mena como la sílfide y Argenis Montalvo como el escocés, con la participación de Roberto Rodríguez como Madge, Mónica Barragán como Effie y Antón Joroshmanov como Gurn.

La historia se inicia cuando James, un joven escocés es seducido por una hermosa sílfide cuando está a punto de casarse con su prometida Effie.

Antes de llevarse a cabo la boda, el joven James comete una afrenta contra la vieja hechicera Madge, la cual jura vengarse.

James se dirige al bosque en busca de la hermosa sílfide, pero antes de hallarla se encuentra con Madge, quien lo engaña ofreciéndole una bufanda con la cual le asegura que podrá atrapara a la sílfide y retenerla a su lado para siempre. El joven acepta la bufanda, sin saber que está envenenada, y envuelve con ella a la sílfide y ésta muere, tras una dolorosa agonía. Mientras esto sucede, Effie, la prometida de James, se casa con Gurn, primo y rival del novio. Al saberlo, James cae inconsciente mientras la hechicera celebra su triunfo.

Pedro J. Torres, creador, principal directivo y vocero de la Fundación Torres-Picón, explicó que esta presentación es considerada relevante y por lo tanto se comparte información sobre la misma. “Se trata de la evolución en el tiempo de una historia artísticamente bien contada o representada, y a su vez, la conservación del mejor espíritu dancístico clásico”.

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El poder de la música clásica

Oportunidades de superación a jóvenes panameños a través de la música clásica

Derribar las barreras que imponen las bandas rivales en las barriadas populares, hacer que los niños y jóvenes de estas zonas necesitadas superen sus diferencias y encuentren en la música un interés común y un lenguaje que los comunique entre sí, es uno de los principales objetivos que impulsaron en el año 2008 al chelista panameño Isaac Casal y otros músicos profesionales a crear la Fundación Sinfonía Concertante de Panamá (Funsincopa), comparte en esta nota Pedro J. Torres, de la Fundación Torres-Picón.

Pedro J. Torres CLÁSICA

Paola Casal, asesora de Funsincopa, informa que a través de esa fundación los niños, niñas y adolescentes de áreas vulnerables encuentran una oportunidad de superarse y la posibilidad de ser mejores como personas y como ciudadanos, aprendiendo a tocar un instrumento musical; actualmente reciben clases de clarinete, trompeta, viola, violonchelo y contrabajo.

Uno de los cometidos de la organización es facilitar una formación artística de primer orden a jóvenes músicos panameños, a fin de ofrecerles oportunidades para abrirse un camino en el competitivo y exigente mundo de la música clásica internacional; para ello fue creada la Red de Filarmónicas Infantiles y Juveniles de Panamá (La Red), con el propósito de brindar educación en música clásica a los niños y jóvenes de más bajos recursos económicos.

No ha sido fácil, asegura Paola Casal, han sido ocho años de esfuerzo, de no contar con recursos suficientes, de no tener una sede propia con instalaciones adecuadas, donde los jóvenes puedan estudiar en un ambiente de relativa paz y seguridad. Con una matrícula inicial de cien niños y jóvenes de cuatro a dieciocho años, tuvo que reducir su población estudiantil a sólo cuarenta, por no contar con suficientes profesores. “En los momentos que hemos pensado en cerrar, gracias a Dios siempre surge algo para continuar. No hemos cerrado la fundación por los niños, no queremos dejarlos desamparados. Más que una educación musical es una oportunidad para ellos. Además, a muchos se les proporciona alimento, la única alimentación” a la que tienen acceso durante el día a día.

Actualmente reciben apoyo del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), con el que apenas pueden ofrecer a sus profesores un pago simbólico por sus servicios y mantener el programa; el sostenimiento de La Red se logra mediante conciertos que realiza la fundación.

El programa se inició con los niños y niñas del barrio El Chorrillo, bajo el nombre de “Aguas de El Chorrillo”; posteriormente jóvenes de áreas vecinas como Barraza y San Felipe se integraron al proyecto y éste cambio su denominación a Red de Filarmónicas Infantiles y Juveniles de Panamá, gracias a un convenio firmado con el Instituto Nacional de Cultura.  

Otra de las metas de Funsincopa es promover intercambios entre músicos nacionales y extranjeros y difundir el talento panameño; para lograrlo se instituyó el Festival Internacional de Música Alfredo de Saint Malo. Con similar propósito fue creada la Camerata Alfredo de Saint Malo, integrada por músicos profesionales invitados, tanto nacionales como internacionales, así como por estudiantes avanzados de la fundación.

Tal como fue reseñado por el diario La Estrella de Panamá, esta positiva, completa e integral iniciativa de desarrollo social a través de la música clásica tiene largo aliento y alcance; nos permitimos agregar que ojalá sea acompañada y apoyada por muchos, pues constituye un camino colmado de oportunidades de superación para los jóvenes panameños, dijo Pedro J. Torres, portavoz y presidente de la Fundación Torres Picón.

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Niños de casa hogar aprenden a interpretar música clásica

Fundada en 1962 por el sacerdote diocesano Adolfo Valdés, conocido como el Padre Fito, la casa hogar Ciudad de los Niños de Pachuca, en el estado de Hidalgo, México, lleva ya más de cinco décadas dándole un hogar a niños huérfanos y desamparados, educándolos para el futuro. Esta labor se ha visto magnificada, desde hace poco más de un año, gracias a la inclusión de clases de música y la enseñanza de instrumentos como violín, piano, guitarra y flauta, tanto para los alumnos de primaria como para los de secundaria; comenta la Fundación Torres-Picón al citar a medios de comunicación mexicanos que han destacado la iniciativa.

Pedro J. Torres music and children photo for blog

Para evaluar los logros alcanzados durante un año de aprendizaje y al mismo tiempo ofrecer a los niños un incentivo y una recompensa por sus esfuerzos, el pasado mes de julio la casa hogar ofreció el tercer recital de música abierto al público, el cual contó con el acompañamiento de los maestros, que  interpretaron piezas y canciones, además de la participación de la pianista Clara Lozano García, pero cuyos protagonistas indiscutibles fueron los niños.

El repertorio seleccionado incluyó piezas clásicas como Arrullo a Martina, Danza Brasilera, Banjo Joe, Estrellita, Song of the Wind Allegro in A major, Minuet 1 J. S. Bach, además de temas musicales como la canción La dispute de la película El fabuloso destino de Amelie Poulain; Fiesta Pagana, del grupo español Mago de Oz; Nothing Else Matters, del grupo estadounidense Metallica, y He’s a Pirate, de la película Piratas del Caribe.

Nohemí Santiago Bautista, maestra de música, dijo que el progreso de todos sus alumnos ha sido notable, independientemente de que algunos tengan más habilidad que otros. “Hay avance en su forma de ser, han cambiado, pues al principio llegan con mucha desconfianza, incluso agresivos, pero con la música se han vuelto sensibles y abiertos, aunque son niños y siempre son curiosos y traviesos”.

Por su parte, el maestro de guitarra, Fernando Hernández López, manifestó que ha notado un mejoramiento en el comportamiento de los niños; aunque el progreso ha sido algo lento en lo musical, considera que lo más importante es el aspecto personal, y es ahí donde se han logrado los mayores avances. Explicó que la enseñanza de la guitarra comenzó con piezas de corte popular, a través de acordes y tablaturas, posteriormente continuó con la enseñanza de solfeo a fin de que pudieran pasar a la interpretación de piezas clásicas.

“Mi intención fue que no vieran a la guitarra como algo difícil, sino como algo que les gustara. A partir de este semestre comenzamos a ver partituras en forma y esto ha sido muy bueno”, expresó Hernández López con entusiasmo, al Criterio de Hidalgo punto com.

Para el presidente y vocero de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres, dedicada a labores preventivas de la obesidad entre niños y niñas, entre otras tareas, incluida la promoción del arte y la cultura, es indispensable insistir en la formación de conciencia así como en brindar oportunidades a todas las personas para desarrollar estilos de vida saludables. “Y por supuesto, la música clásica, y el aprendizaje de algún instrumento para interpretarlo con destreza, son formidables herramientas”.

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Brindis con la clásica europea en el teatro El Círculo

Kremerata Báltica lleva música clásica desde Letonia, Lituania y Estonia hasta Argentina

Todo comenzó como un programa educativo del violinista letón Gidon Kremer; su propósito era el de ofrecer su experiencia y sus conocimientos a músicos noveles de los países bálticos en un proyecto docente a largo plazo; el proyecto dio sus frutos y en el año 1997, en el legendario festival de música austríaca Lockenhausla, Gidon Kremer presentó al mundo su Kremerata Báltica, orquesta de cuerdas formada por veintitrés jóvenes músicos de Letonia, Lituania y Estonia. Así lo comparte la Fundación Torres-Picón en esta entrega.

Con el paso del tiempo, la orquesta ha ido creciendo y consolidándose, ocupando un lugar en el mundo de la música clásica a nivel internacional; al presente, la Kremerata Báltica ha grabado más de veinte discos compactos, en el año 2002 fue galardonada con el premio Grammy y con el premio alemán Echo, distinción que se otorga anualmente a los artistas con mayores éxitos de ventas en la nación germana, e igualmente recibió el Praemium Imperiale Grant para Jóvenes Artistas en 2009. La orquesta es, incluso, la organizadora y protagonista de un prestigioso festival anual de música clásica letona.

Pedro J. Torres

En lo referente a conciertos, la Kremerata Báltica se ha presentado en las principales salas alrededor del mundo, desde Asia y Australia hasta Estados Unidos, Sudamérica, Rusia y toda Europa. Su más reciente presentación se realizó en junio en el teatro de Laprida y Mendoza como parte de la séptima función del teatro El Círculo en la ciudad de Rosario, Argentina.

Bajo la dirección de su creador y violín solista, Gidon Kremer, la Kremerata Báltica ofreció en esta oportunidad un programa variado y del más alto nivel artístico que incluyó el Concertino para violín y orquesta de cuerdas, Op. 42, de Mieczyslaw Weinberg; el Concierto para violín, orquesta de cuerdas y timbales, Op. 129, de Robert Schumann, originalmente compuesto para violoncelo y cuerdas; Serenata melancólica, para violín y cuerdas, Op. 26, de Peter I. Tchaikovsky; Cuadros de una exposición, de Modesto Mussorgsky, en su versión de orquesta de cuerdas y percusión; y la Serenata para violín, de Valentyn Silvestrov.

La Kremerata Báltica ha desarrollado un estilo creativo muy particular, especie de toque especial, que a veces toma un rumbo distinto al de la corriente musical tradicional, abriendo la puerta a la interpretación de piezas inéditas de creadores como  Kancheli, Vasks, Desyatnikov y Raskatov.

Desde la Fundación Torres-Picón, celebramos y compartimos información sobre su desplazamiento por el mundo, “ya hemos dicho que la música acerca a los pueblos y desarrolla sociedades” subrayó Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la institución.

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El programa Vive Bailando llegó a la Comuna 21 de Cali

La danza transforma vida de jóvenes en comunidad de Cali

Tres meses apenas de ejecución y los resultados comienzan a verse; el programa Vive Bailando, creado por Clemencia Vargas, está generando grandes cambios en la vida de 250 niños y jóvenes de la Comuna 21 de Cali, Colombia. Se trata de un proyecto surgido en el año 2014 y que vino a materializarse en febrero del presente año 2016, y cuyo objetivo es ofrecerle a los jóvenes de la comunidad caleña otra opción de formación de vida, alternativas diferentes, alejadas de la violencia, y la oportunidad de transformar su entorno y el de su comunidad, todo a través de la danza o baile. La información es compartida por la Fundación Torres-Picón.

Vive Bailando nació a raíz de una experiencia personal de Vargas, que le permitió descubrir el baile como una fuerza para superar dificultades y barreras entre culturas e idiomas diferentes, y es eso lo que trata de transmitirle a los jóvenes. “El baile ayuda a salir de muchas situaciones. Con Vive Bailando estamos tratando, básicamente, de disminuir el embarazo adolescente, la violencia y promover la equidad de género”, expresa.

Once barrios componen la Comuna 21 de Cali, en Colombia, que está ubicada hacia el este de la capital del Valle del Cauca. “Lo primero que hicimos fue escuchar a la comunidad. Nos reunimos con quienes ya llevaban procesos de intervención y los líderes de los barrios”, explica Vargas. “La única manera de entender la zona es desde el punto de vista de ellos”, puntualiza.

Los jóvenes que participan del programa, cuyas edades oscilan entre los once y los dieciocho años, están organizados en cinco grupos, cada uno de los cuales recibe cinco horas de clase semanales divididas en cuatro módulos, que son: liderazgo, conocimiento del cuerpo, principios y valores, y autoconocimiento. En estas clases, además de danza contemporánea, adquieren conocimientos sobre su propio cuerpo, sobre expresión y creatividad con danza urbana, y luego con diferentes ritmos populares, como la salsa y la bachata.

A lo largo del proceso de aprendizaje, los alumnos reciben la atención de dos profesores, una psicóloga y una coordinadora de proyecto; también son miembros del equipo las diez personas que trabajan en nuestra oficina principal, ubicada en Bogotá, comenta Clemencia Vargas, y existe otro grupo en Buenaventura y Membrillal (Bolívar), que se encarga de la planeación de trabajos a realizarse en el futuro.

Aunque los jóvenes son el foco principal, no son los únicos que reciben atención, el trabajo abarca también a sus familias y los colegios de la zona. “Si están desescolarizados durante el proyecto, los comprometemos a volver al colegio, hablamos con la institución para que los reciba si es necesario. Les incorporamos a participar en labores comunitarias, que es algo que hacemos para que le quede algún beneficio a la comunidad”, señala Vargas.

Hernando Jaramillo, coreógrafo y profesor de la fundación apunta que “es un proyecto de crecimiento para todos los que hacen parte de esto, incluyéndonos nosotros (los profesores). Cambian sus comportamientos. Varios de los chicos han llegado con problemas de drogadicción, depresión… los han dejado”.

Otro de los profesores, Duván Arizala, acota que “no se alcanza a comprender qué tan importante es el acompañamiento, quererlos diariamente, preocuparse por las situaciones de sus casas, saber cómo están”.

Consolidado el programa en Cali, el próximo paso es llevar este sistema de transformación a otras regiones de Colombia; según indica Jaramillo, “este proyecto cambia vidas y lo digo desde mi propia experiencia. Es una lucha constante que se hace por unos niños que a pesar de sus tristezas tienen ganas de aprender. Hay tantas cosas positivas por rescatar”.

Para el vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón, enfocada en compartir información relevante que reseña las ventajas de las artes y la cultura, como herramientas idóneas para el crecimiento personal y desarrollo de niños y jóvenes, se trata de una muy buena iniciativa. Saludó y felicitó la tarea cumplida, así como los resultados obtenidos durante el no tan extenso camino recorrido por Vive Bailando.

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Fundación Ballet de Barranquilla celebra su aniversario

Creada en el año 1991 por el maestro Jorge Arnedo, la Fundación Ballet de Barranquilla celebró sus bodas de plata el pasado 7 de junio con una velada de gala realizada en el Teatro Amira de la Rosa, con un repertorio clásico que incluyó la suite del ballet Lago de los Cisnes y la pieza clásica El Cascanueces, ambas del compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky. La fundación Torres-Picón reseña el evento y comparte su satisfacción por el importante cumpleaños institucional.

Desde sus inicios y a lo largo de sus veinticinco años de historia, la Fundación Ballet de Barranquilla ha estado presente en el desarrollo cultural de la ciudad a través de diversos proyectos, entre los cuales destacan el Programa de Formación de Excelentes Bailarines, el Programa de Becas Talento para Niños y Jóvenes, las actividades de Ballet al Parque, los programas de Formación de Público General, el Festival Internacional de Ballet “Puerta de oro de Colombia”, el Encuentro Nacional de Academias de Ballet y el Concurso Local de Ballet.

Referente obligado del quehacer de la ciudad, la Fundación Ballet de Barranquilla vino a ocupar un espacio de trascendental importancia en su vida cultural: “El proyecto nació con el fin de brindar a la ciudad una alternativa culta de formación y proyección del ballet clásico y las nuevas tendencias de la danza académica”, señaló un comunicado oficial de la institución.

En ocasión de este evento, la fundación ha expresado que “La disciplina, el respeto, la distinción son pilares fundamentales que ha sostenido durante este cuarto de siglo, viéndose reflejada en cada obra realizada y en el sostenimiento de una organización reconocida a nivel nacional e internacional”.

Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la internacional Fundación Torres-Picón, felicitó tanto por su trayectoria como por su reciente ejecutoria a la también Fundación Ballet de Barranquilla.

“Todos quienes apostamos y aportamos a la cultura y las bellas artes, donde sea, igual que quienes trabajamos por la prevención en salud y por el crecimiento personal de los muchachos y niños, estamos conformando y delineando en paz un más justo futuro para la humanidad. Nuestras sinceras felicitaciones a la Fundación Ballet de Barranquilla”.

 

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Crean escuela de música en Neza para desarrollo integral infantil

Nueva escuela de música, semillero de  primera Orquesta Filarmónica Infantil de México

Un grupo de violinistas y docentes, del Conservatorio Nacional de Música (CNM), fundaron la primera escuela de formación musical en Ciudad Nezahualcóyotl, en el estado de México, a fin de emprender un proyecto educativo encaminado a dar formación musical a niños y adolescentes y a enseñarlos a trabajar en equipo dentro de una orquesta, a través de la aplicación de una metodología especialmente diseñada para facilitar un desarrollo integral. El propósito de este programa es integrar la primera Orquesta Filarmónica Infantil de México. Esta información se comparte desde la Fundación Torres-Picón.

Como explicó Abril Prieto Cortés, instrumentista y educadora, la escuela agrupa ya a unos cuarenta niños y adolescentes de cinco a diecisiete años, con la posibilidad de extender la enseñanza a jóvenes de veinte años, y se sostiene con donativos de los padres de los mismos niños; agregó que se planea ampliar la cobertura del proyecto y abarcar otros municipios de la Ciudad de México a fin de ofrecer este beneficio a niños provenientes de zonas con problemas sociales. “Buscamos llegar a esos espacios difíciles y acercar los niños a la música”.

La enseñanza se fundamenta en una metodología formativa integral que tiene como objetivo el logro del aprendizaje en la ejecución de un instrumento y, paralelamente, la integración del individuo en el grupo musical mediante el trabajo de equipo, lo cual le ayuda a desarrollar las habilidades que a la larga le permitirán integrarse exitosamente en las diversas agrupaciones musicales de las que pueda llegar a ser parte a lo largo de su carrera; en este sentido, Prieto Cortés agrega que “a veces los niños pueden tener mucho nivel como músicos, pero cuando se enfrentan a trabajar en una orquesta o banda no dan lo que debieran, porque hace falta explotar sus habilidades como parte de un equipo”.

La metodología, creada por este grupo de docentes, consiste en la realización repetitiva de los mismos ejercicios, buscando que lleguen a ejecutarse en forma inconsciente e ir aumentando progresivamente su dificultad; de esta manera, a los niños se les hace cada vez más fácil asumir trabajos con diferentes músicos y sin disminuir el nivel de su ejecución. “El método busca generar una educación de manera cíclica, es decir, ver un tema y luego volverlo a ver pero con mayor dificultad”.

Los motivos que impulsan al grupo de músicos y docentes a crear esta escuela, germen de la primera Orquesta Filarmónica Infantil de México son, por una parte, la preservación y defensa del patrimonio histórico, artístico y cultural del país, a través de su difusión en los centros educativos y culturales, y por la otra, la investigación y desarrollo de nuevas estrategias y metodologías para optimizar la gestión educativa en los centros de formación.

De esta manera, el talento y vocación artística de los más pequeños, la experiencia de los profesores de música, la creatividad y las ganas de hacer, se conjugan una vez más, para impulsar el desarrollo social y crecimiento personal, destacó Pedro J. Torres, vocero y directivo de la Fundación Torres-Picón, enfocada en ser caja de resonancia para la promoción de la cultura y la educación, así como en servir a la prevención en salud.

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Música gratis desde los barrios de Cúcuta

“Panes de Colores”: proyecto musical para niños de los barrios en Cúcuta

Atrás quedaron los tiempos en los que solamente unos pocos privilegiados podían acceder a una buena formación musical; afortunadamente, en los tiempos que corren, en todas partes del mundo son cada vez más numerosos los programas e instituciones que consagran sus esfuerzos a poner la música al alcance de los niños de las clases populares, y en más de una ocasión se han dado hallazgos de verdaderos talentos musicales que de otra manera hubieran pasado desapercibidos. La información es referida por Pedro J. Torres desde la Fundación Torres-Picón.

Una de estas loables iniciativas se encuentra en la ciudad de Cúcuta, Colombia, en la forma de un proyecto musical denominado “Panes de Colores”, cuyos promotores son Liliana Parada y el profesor Óscar Nieto, ubicado en el Centro Integral de Atención a la Familia (Ciaf) en la comunidad Niña Ceci y que cuenta con el respaldo financiero del Ministerio de Cultura a través del Programa Nacional de Concertación.

El amor y el entusiasmo de los niños por la música no se ven empañados por la precariedad de los recursos con que cuentan; unos pocos instrumentos prestados, apenas tres pianos, una batería y seis guitarras son suficientes para las clases y los ensayos de este grupo de incipientes músicos. En cada clase los instrumentos se rotan para que todos puedan practicar la teoría aprendida; sin reparos ni egoísmos, todos comparten gustosos.

Tal es el interés por aprender y practicar que el profesor Nieto, dueño de los instrumentos, permite que sus alumnos se los lleven a sus casas después de clase, para que tengan la oportunidad de seguir practicando un poco más.

Con evidente satisfacción, el profesor Nieto manifiesta: “Los niños y sus padres están muy comprometidos con la escuela porque son conscientes de que un menor que empuña un instrumento jamás empuñará un arma”.

Los frutos son evidentes: en concierto, los niños ya han tenido la oportunidad de hacer sentir orgullosos a sus padres demostrando lo mucho que han aprendido; es el caso de los hermanos Rodríguez Parada, Carlos Eduardo, de 10 años, quien toca la batería, y su hermano menor Dylan, quien toca el piano. Es también el caso de Darly Orjuela, de 14 años, que se inició en el piano y ahora toca la batería; la jovencita está encantada con la experiencia de haber formado parte de este proyecto y desea poder continuar sus clases en el futuro.

“De lo local a lo global y de lo global a lo local, la música está transformando vidas; los niños y jóvenes se vienen identificando con ella y canalizando vocaciones. Las bellas artes, la cultura, la música pueden salvar el mundo y hacer posible un mejor futuro”, señaló Pedro J. Torres, en nombre de la Fundación Torres Picón, al comentar el proyecto colombiano Panes de Colores.

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Biografía de Johann Strauss

Johann Strauss, “el Rey del Vals”

En esta entrega, compartimos desde la Fundación Torres-Picón, un resumen con los datos biográficos más resaltantes de Johann Strauss. Compositor, violinista y director de orquesta austríaco, nacido en Viena en 1825. Fue miembro de una destacada estirpe de músicos que convirtieron al vals en el símbolo de la ciudad de Viena; por su maestría en este género musical llegó a ser conocido como  “el Rey del Vals”-

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Su padre también se llamaba Johann Strauss e igualmente era compositor por lo que, para diferenciarlos, al hijo comúnmente se le llamaba Johann Strauss II o Segundo. Desde muy pequeño destacó por sus grandes dotes musicales, tanto que apenas contaba con seis años de edad cuando compuso su primer vals; paradójicamente, su padre, igualmente músico, se oponía rotundamente a que su hijo siguiera esta carrera, ya que deseaba que se convirtiera en comerciante. Sin embargo, el pequeño Johann contaba con el apoyo de su madre y gracias a esto pudo tomar en secreto lecciones de violín y composición, para dedicarse por completo a la música.

En 1844, a los diecinueve años de edad, formó su propia orquesta y se convirtió en el competidor de su padre; al morir éste, en 1849, ambos grupos musicales se fusionaron en una sola gran orquesta bajo su dirección y con ella recorrió Europa y Norteamérica, ofreciendo conciertos en las grandes ciudades de Francia, Alemania, Inglaterra, Rusia y los Estados Unidos y cosechando grandes éxitos. Habiendo alcanzado la fama y el aplauso en todo el mundo, en 1863 fue nombrado Director de la Música de Baile de la corte de Viena y contrajo nupcias con la cantante Jetty Treffe.

A raíz de estos significativos acontecimientos, cedió la dirección de su orquesta a sus hermanos y se dedicó de lleno a la labor de componer; en este periodo surgieron obras como sus operetas El murciélago, en 1874, y El barón gitano, en 1885; y algunos de sus valses más conocidos, como el mundialmente famoso El Danubio azul, en 1867, Rosas del sur, en 1880, El vals del emperador, en 1889 y Voces de primavera, en 1883.

De un total de 498 obras para danza, El Danubio azul es considerada como la más importante; es una pieza de carácter rítmico orientada específicamente para ser bailada y constituye un modelo dentro del género del vals. Al momento de su estreno, en 1867, El Danubio azul fue presentado como pieza coral; posteriormente, en 1890, se estrenó la versión para orquesta que conocemos hoy, y desde el primer momento se convirtió en un triunfo que no ha disminuido con el paso del tiempo.

Entre sus operetas la más célebre es El Murciélago, la cual fue estrenada en Viena el 6 de abril de 1874; se trata de una obra típicamente vienesa que marca un hito en la historia de este género, en primer lugar, por ser la primera en la que se ponen en escena personajes cotidianos que viven alegremente cada día, en vez de grandilocuentes personajes históricos o mitológicos, con grandes historias y vestuarios vistosos; en segundo lugar, esta pieza da inicio a la opereta-vals, característica de Strauss y sus sucesores, ya que es el vals el género musical que domina la lírica de toda la obra.

El Murciélago es una comedia de enredos desarrollada en un balneario termal cerca de Viena, entre una mujer casada, un tenor enamorado de ella, y un marido al que persigue la policía; en ausencia del esposo, la mujer recibe en su casa al tenor y, por error, éste es apresado por la fuerza pública, lo cual da lugar a una serie de situaciones divertidas que culminan con un final feliz; el título de la obra se debe a que en la historia juega un papel notable el director de la prisión, quien es apodado “el murciélago” por haberse disfrazado así para asistir a un baile de máscaras.

Johann Strauss murió en su ciudad natal, Viena, en el año 1899.

Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la Fundación Torres-Picón, al hacer referencia a este extraordinario músico austríaco, indicó que mucho más allá de ser un personaje histórico intrínsecamente vinculado a la cultura musical e identidad vienesa, es un autor cuya obra representa un patrimonio de valor universal.

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