Mijaíl Barýshnikov, según la crítica “el bailarín perfecto”

Pedro J Torres Mijail Nikov

Mijaíl Nikoláyevich Barýshnikov, bailarín, coreógrafo, director artístico y actor letonio-soviético; considerado por muchos como el mejor bailarín de ballet del mundo, ha sido calificado por el crítico Clive Barnes como “el bailarín más perfecto que jamás haya visto”. La Fundación Torres-Picón comparte con ustedes esta reseña biográfica, en reconocimiento a la importante  trayectoria y merecidos logros del destacado artista.

Mijaíl BarýshnikovHijo de padres rusos, Barýshnikov nació el 27 de enero de 1948 en Riga, República biográfica Socialista Soviética de Letonia; su padre era oficial del ejército y su madre costurera. A los doce años, en 1960, mismo año en que murió su madre, ingresó en la Escuela de Ballet del Teatro de la Ópera de Riga, admisión que había solicitado un año antes. Allí aprendió francés y, aunque inicialmente esperaba convertirse en pianista, finalmente eligió la carrera de bailarín.

En 1963 ingresó en la famosa Academia Vagánova de Ballet de Leningrado (hoy San Petersburgo), donde estudió bajo la guía del célebre maestro de ballet Aleksandr Pushkin. Al graduarse, en 1966 se incorporó al Ballet Kírov en Leningrado, con el que debutó como solista en Giselle. En el mismo año obtuvo la medalla de oro en el certamen internacional de ballet de Varna, Bulgaria.

En 1965, con apenas dos años de carrera, recibió su primer papel protagónico en Goryanka, de Oleg Vinográdov, especialmente creado para él; además, ganó la medalla de oro en la primera competición de ballet de Moscú y el premio Nizhinski, y se convirtió en el bailarín más joven al que se le haya conferido el Premio del Estado al Mérito de la U.R.S.S.

Junto a Irina Kolpakova protagonizó ballets como La bella durmiente, El cascanueces, Giselle, Coppélia, La llama de París, y Don Quijote; coreografió y protagonizó Vestris en 1969, y Creación del mundo en 1971, obra satírica en la que personificó a Adán, con Kolpakova como Eva.

En Leningrado conoció al coreógrafo francés Roland Petit, quien lo invitó a tomar parte en una gira por Canadá en 1974, durante la cual, estando en Toronto, pidió asilo político; allí participó en una presentación televisada de La Sílfide con el Ballet Nacional de Canadá. De ahí pasó a los Estados Unidos, donde se desempeñó como bailarín principal del American Ballet Theatre (ABT) entre 1974 y 1979, con Gelsey Kirkland como pareja; bailó también con el New York City Ballet del coreógrafo ruso, nacionalizado estadounidense, George Balanchine, además de efectuar varias giras internacionales con diversas compañías.

Debutó en el cine en 1977 en la película Paso decisivo, por la cual fue nominado al Oscar; en 1985 protagonizó Noches blancas, coreografiada por Twyla Tharp, y en 1987 participó en Dancers. En 1976 hizo su debut en televisión, bailando en el programa In Performance Live from Wolf Trap de la PBS. En la Navidad de 1977 la cadena CBS estrenó el ballet clásico de Tchaikovski El cascanueces, estelarizado por Barýshnikov, una de las dos únicas versiones nominadas al Emmy y la más vista y aplaudida hasta el presente. Más tarde participó en dos programas especiales de la cadena ABC, en los que bailó música de Broadway y de Hollywood, respectivamente, los cuales fueron galardonados con el premio Emmy. En 1980 regresó al ABT, donde permaneció diez años como bailarín y director artístico, y con el cual realizó varias presentaciones en Live from Lincoln Center y Great Performances durante las décadas de los años 70 y los 80. En 1986 adquirió la ciudadanía estadounidense.

En lo personal, entre 1976 y 1982 mantuvo una relación amorosa con la actriz Jessica Lange, de la cual nació una hija, Alexandra, en 1981. Posteriormente inició una nueva relación con la exbailarina Lisa Rinehart, con quien se casó en 2006 y tuvieron tres hijos, Sofía, Anna y Peter.

Diversos cambios sucedieron en la vida de Barýshnikov durante la última década del pasado siglo: además de intervenir en nuevas producciones cinematográficas como Company Business, con Gene Hackman en 1991, inició su faceta de empresario con el lanzamiento de sus líneas de perfume y de ropa para baile, pero el cambio más significativo fue su decisión de dejar atrás el ballet clásico e incursionar en la danza moderna con la creación de la compañía White Oak Dance Project, en la cual se desempeñó como director artístico desde 1990 hasta 2002; posteriormente, en el año 2004, inauguró su Centro de las Artes Barýshnikov en Nueva York

En 2006, emprendió una gira por los Estados Unidos y España junto a la compañía Hell’s Kitchen Dance, patrocinada por el Centro de las Artes Barýshnikov. En noviembre de ese mismo año, intervino en una emisión de la serie Iconoclastas, del canal Sundance.

En el mes de agosto de 2007 interpretó la coreografía del sueco Mats Ek Ställe (Lugar) en la Dansens Hus, Estocolmo.

Asimismo, encarnó a Aleksandr Petrovsky, pareja de Carrie Bradshaw, interpretada por la actriz Sarah Jessica Parker, en la última temporada de la serie estadounidense Sexo en Nueva York.

Mijaíl Barýshnikov ha recibido numerosos premios y distinciones, entre los cuales destacan la Medalla Nacional de las Artes, varios Premios Emmy, el Premio John F. Kennedy Center en diciembre de 2000, la Medalla Nacional de las Artes, también en 2000, el Praemium Imperiale en el 2017. Igualmente ha recibido tres Doctorados de Honor: por la New York University el 11 de mayo de 2006, por el Conservatorio Shenandoah de la Universidad de Shenandoah el 28 de septiembre de 2007 y por la Monclaire State University el 23 de mayo de 2008; así mismo es Miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.

El presidente y portavoz de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres, al compartir y difundir esta nota, tuvo palabras de reconocimiento a la trayectoria y logros del muy destacado artista.

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Ballet de San Petersburgo, fiel expresión del ballet clásico ruso

Pedro J Torres Ballet Russian

El ballet es una forma de danza teatral que surgió en Italia durante el Renacimiento; más tarde durante el reinado de Luis XIV “el Rey Sol”, el arte de la danza se introdujo en la corte francesa, donde se perfeccionó y se profesionalizó; de hecho, el lenguaje internacional del ballet es el francés, ya que fue en ese país donde los pasos fueron denominados y codificados por primera vez. Y sin embargo, al hablar de ballet, invariablemente entre las primeras ideas e imágenes en que pensamos surge el ballet ruso; comenta y comparte la Fundación Torres-Picón.

Una explicación de esta estrecha asociación entre Rusia y el ballet la ofrece Manushkin Alessandri, director artístico del Ballet de San Petersburgo: “Es una cuestión de historia, de orgullo nacional y de devoción a los héroes. Cada región tiene su propio baile folclórico, y durante la Edad Media los siervos del baile eran quienes recreaban a los nobles rusos. Posteriormente, entre los siglos XVII y XVIII, cuando Rusia comenzó a interesarse en las manifestaciones artísticas de Europa Occidental, el ballet desplazó a las danzas folclóricas. Hay algo característicamente ruso en cómo el país se fue adentrando en el mundo del ballet: los poderosos líderes rusos decidieron hacer del ballet una forma de arte rusa, por medio de la planificación y una hábil utilización de los recursos. El estilo único del ballet ruso contribuye a su perenne popularidad. Muchos críticos reprochan, algunos incluso con extrema dureza, que las compañías de baile rusas se afincan en las habilidades físicas de los bailarines, incluso en detrimento de la exquisitez y la expresión artística”.

Fiel a esta tradición, no obstante ser una compañía relativamente joven, es el Ballet de San Petersburgo, el cual fue creado en 1990 por Alexander Bruskin, un ex solista del Teatro Mariinski, antiguamente conocido como Teatro de Ópera y Ballet Kírov y como Academia Nacional de Ópera y Ballet; Bruskin buscaba crear una compañía de ballet que mantuviera las tradiciones del ballet clásico ruso. “Nuestro objetivo siempre es el de conservar la tradición del clásico ballet ruso, por ende la técnica y la disciplina son las mismas que se usaron siempre en Rusia. El ballet ruso, con toda su gracia y figuración, es un reflejo del alma rusa y el sueño eterno de la perfección”, explica Manushkin.

En el presente, Manushkin comparte la dirección del Ballet de San Petersburgo con Ludmila Bráguina, directora general de ballet desde 1991, bajo cuya responsabilidad se ha llevado a cabo la organización y montaje de, hasta ahora, “cinco mil funciones del repertorio clásico ruso en el Teatro Hermitage de San Petersburgo y más de treinta giras internacionales alrededor del mundo”.

Todos los bailarines que han formado parte del elenco de la compañía a lo largo de su historia han sido egresados de la Academia de Vaganova, hoy Teatro Mariinski, la cual con unos tres siglos de existencia es una de las más antiguas y afamadas escuelas de ballet del mundo. Ingresar a esta escuela no es fácil, cada año se presentan más de tres mil aspirantes, de los cuales sólo unos sesenta son admitidos; actualmente cuenta con trescientos alumnos provenientes de todo el mundo, formados bajo la guía de setenta y cinco profesores. En sus salones estudiaron alguna vez estrellas del ballet como Rudolf Nureyev, entre 1955 y 1958, Mijaíl Baryshnikov, entre 1963 y 1966, ambos como alumnos del gran Aleksandr Pushkin, al igual que el creador del Ballet de San Petersburgo, Alexander Bruskin, todos solistas del Ballet de Kírov.

Para Pedro J. Torres, directivo y vocero de la Fundación Torres-Picón, esta nota explica con grandilocuencia, el porqué del exquisito ballet clásico ruso.

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Con Danza Butoh celebraron los 120 años de la Migración Japonesa a México

Entre el 19 y el 24 de junio pasado, en Guadalajara, capital del estado mexicano de Jalisco, el destacado maestro japonés Katsura Kan dictó el taller de Danza Butoh Listen with the Body, con el patrocinio de la Secretaría de Cultura de Jalisco (SC), en ocasión de celebrarse el 120º aniversario de la Migración Japonesa a México. Informó la Fundación Torres-Picón.

La Danza Butoh es una forma de danza-teatro, surgida en Japón a fines de la década de los 50 del siglo XX, que evita la coreografía estructurada y se esfuerza por expresar emociones primitivas utilizando la mínima cantidad de vestuario y movimiento.

La coordinadora de Danza de la SC, Sandra Soto, explicó que Katsura Kan pertenece a la primera generación de bailarines de Danza Butoh. “Nos pareció que es muy relevante, además de que él se caracteriza por impulsar la danza en jóvenes o en bailarines emergentes y los proyecta de una manera muy generosa y abre caminos y más plataformas en las que ellos se pueden ir desarrollando, entonces hay que darle continuidad a este proyecto y aprovechar todos los intercambios que se pueden lograr con este maestro”.

Adicionalmente, y como parte de los Jueves de Danza que promueve la SC, el 22 de junio fue presentado el montaje Tapatíos Procesos de la Danza Butoh, un espectáculo de esta corriente del ballet moderno ofrecido por cuatro bailarines tapatíos que en el pasado han trabajado con el maestro Kan en diversas oportunidades; en referencia a este montaje, Iñaki Oyarvide señaló que la muestra es un espectáculo “bañado de tradiciones japonesas”, que contiene elementos no sólo de Butoh, sino también de Noh, un género teatral surgido en el siglo XIV, inspirado espiritual y artísticamente en el budismo Zen; el principal objetivo de las obras de teatro Noh es sugerir las emociones más profundas del personaje principal, incluyen danzas solemnes y se escriben  en la lengua poética de los clásicos japoneses.

“Es muy fantasmagórico, las historias tienen que ver con la muerte, con el karma… se utilizan mucho los cantos, los coros, los kimonos, abanicos e incluso máscaras”, expresó Oyarvide.

A su vez, Brenda Cedillo, una de las bailarinas que tomó parte en esta presentación, al referirse al trabajo realizado bajo la guía de Katsura Kan, expresó que “más allá de lo técnico el trabajo del maestro Kan está muy enfocado a la observación, hacia reconocer a través de nuestro cuerpo cómo nos afecta el día a día, cómo en nuestro cuerpo y nuestro movimiento está impregnada nuestra cultura, nuestras ideologías y cómo nuestro cuerpo carga de cierta forma todo aquello de donde venimos”.

Algo –un tema– relevante, tomando en consideración las últimas tendencias relacionadas con la educación y el desarrollo humano, así como el intercambio de distinta miradas sobre las maneras de comunicarnos o expresarnos, enfatizó Pedro J. Torres, directivo y portavoz de la Fundación Torres-Picón.

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Avilés se une al evento anual “Fiesta Internacional de la Música”

Avilés, ciudad de la comunidad autónoma del Principado de Asturias, España, por primera vez fue el escenario donde el pasado 21 de junio tuvo lugar la Fiesta Internacional de la Música, con el auspicio del Ayuntamiento de la ciudad; en este evento tomaron parte ciento cincuenta músicos, vocalistas e instrumentistas, reunidos en cinco agrupaciones musicales de la ciudad. Esta información es compartida por la Fundación Torres-Picón.

De esta manera Avilés se sumó al movimiento internacional que, a partir de su creación en Francia en 1982, ha venido celebrando anualmente en numerosas ciudades alrededor del mundo, en coincidencia con el solsticio de verano. La Fiesta de la Música, cuya anterior edición se celebró simultáneamente en 120 países, se ha convertido así en una de las más grandes manifestaciones culturales del planeta.

El concierto en Avilés, abierto al público en forma gratuita, estuvo bajo la dirección de Daniel Santos, Iván Cuervo y Marcos Malnero; en el evento participaron la Orquesta de Viento y el Coro de Enseñanzas Profesionales del Conservatorio, la Banda de Música de Avilés, la Asociación Coral Avilesina y la Coral Polifónica del Centro Asturiano, los cuales unieron sus instrumentos y sus voces e integraron una inmensa orquesta de viento y un monumental coro para interpretar una variada selección popular que incluyó piezas icónicas, tanto de la música española como de la americana, así como un conocido coro operístico, en un repertorio preparado especialmente y en forma conjunta por todas las agrupaciones musicales que tomaron parte en el concierto. Asimismo, el pianista y director del Conservatorio Municipal Profesional “Julián Orbón”, Carlos Galán, obsequió a los asistentes con una versión para piano y banda de la celebrada Rhapsody in blue, de G. Gershwin.

Durante la presentación del evento, la concejala de Cultura, Yolanda Alonso, anunció que esta festividad “es una cita a la que queremos darle continuidad y para futuras ediciones nuestra aspiración es contar con el mayor número posible de formaciones, un número que en esta ocasión se ha limitado por razones de espacio”. Alonso destacó la encomiable labor realizada en la preparación del recital por los directores David Pérez de la Asociación Coral Avilesina, José M. San Emeterio de la Coral Polifónica del Centro Asturiano, e Isabel Baigorri del Coro de Enseñanzas Profesionales del Conservatorio “Julián Orbón”.

Este primer gran concierto de la Fiesta de la Música en Avilés tuvo lugar gracias a un convenio de colaboración realizado entre el Conservatorio Municipal Profesional “Julián Orbón” y la Banda de Música de Avilés, y se suma a partir de ahora al conjunto de actividades culturales gratuitas que ha venido llevando a cabo el Conservatorio, con el fin de acercar la música a la gente.

Celebrar el solsticio de verano, pero más aún la Fiesta Internacional de la Música, es algo merecido, justo y lleno de sensibilidad por la cultura, señaló Pedro J. Torres, presidente y vocero de la Fundación Torres-Picón, al compartir los detalles de esta información.

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Música y conciertos para bebés en El Palau de la Música en Valencia-España

Estrenado en 1987, el Palau de la Música es un auditorio español situado en la ciudad de Valencia, a orillas del antiguo cauce del río Turia; desde su inauguración este palacio del arte ha dado cabida a conciertos sinfónicos interpretados por grandes orquestas, óperas, recitales y conciertos de música de cámara y contemporánea. Ahora, atendiendo al público del futuro, el Palau acaba de llevar a cabo una serie de conciertos dirigidos especialmente a bebés lactantes, en una propuesta denominada “Bebesol”, enmarcada dentro del proyecto “Tutti al Palau”. Esta información sobre la innovadora iniciativa fue compartida y comentada desde la Fundación Torres-Picón.

Los conciertos fueron desarrollados en doble sesión entre el martes 23 y el viernes 26 de mayo en la Sala Martín y Soler del Palau; su presidenta, Gloria Tello, explicó que “para nosotros es muy importante este ciclo, porque los más pequeños también deben tener un lugar importante en nuestra casa: trabajar la música con los bebés es básico para garantizar su desarrollo”.

Refiriéndose a la estructura de los conciertos y a la ambientación de la sala, Tello señaló que “hemos cambiado el formato y contenidos de estos conciertos con la inclusión de una soprano, una arpista, nueva decoración y una iluminación especial y específica, más adecuada para los sentidos de los bebés”.

Agregó que “también cambia el repertorio con canciones de cuna seleccionadas de todo el mundo, interpretadas de manera interactiva, y con proyecciones multimedia formadas por sugerentes imágenes para llamar la atención de los bebés”.

En este sentido, en los conciertos participaron la arpista Úrsula Segarra y la soprano Quiteria Muñoz, quienes interpretaron un variado repertorio que incluyó canciones de cuna y canciones populares españolas, así como piezas folclóricas irlandesas, alemanas, americanas y de muchos otros países, intercaladas con piezas instrumentales de la música clásica de compositores como Brahms y Debussy entre otros.

La decoración de la sala fue especialmente concebida para atraer la atención de los pequeños, acostados en sus cochecitos y cunitas. Fueron conciertos cargados de dinamismo, durante los cuales la soprano Segarra se paseaba a todo lo largo y ancho de la sala, en medio de un ambiente de total informalidad.

En cada sesión se dio acogida a cuarenta y cinco bebés, de entre cero y dieciséis meses de edad, los cuales pudieron disfrutar de estas gratas melodías durante cuarenta minutos; al final de cada sesión, cada bebé recibió un diploma en el cual se certifica su asistencia a su primer concierto de música clásica, el primero del que esperamos sea una larga cadena que se extienda durante toda su vida.

Estos conciertos, constituyen una idea llevada a la práctica, verdaderamente evolucionaria y de inmensa creatividad. Desde la Fundación Torres-Picón, saludamos, destacamos y aplaudimos entusiastamente la iniciativa, que puede replicarse en todos los continentes, dijo Pedro J. Torres, directivo y vocero.

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Noventa y cuatro voces interpretan la Novena Sinfonía de Beethoven en el Festival Musical de Santo Domingo

Se ha llevado a cabo en la capital de la República Dominicana la décimo primera edición del Festival Musical de Santo Domingo, organizado como cada año por la Fundación Sinfonía, entidad dirigida por doña Margarita Copello de Rodríguez. Este año el músico y director José Antonio Molina dirigió el evento por primera vez; esta información es compartida desde la Fundación Torres-Picón.

Fue realizado un concierto en el cual se interpretó la Novena Sinfonía de Beethoven, con la participación de un coro de noventa y cuatro voces, en la sala principal del Teatro Nacional.

El joven músico y profesor Elioenai Medina, director de esta grandiosa coral, manifestó que la agrupación se preparó desde hace varios meses para la presentación. “Un concierto impresionante, en donde noventa y cuatro voces, escogidas en una audición, cantaron de memoria, siendo la primera vez. Fueron cuidosamente elegidas y se prepararon día a día”, explicó.

Pedro Torres and Jane Fonda


In all of America, as in other continents, there are good initiatives and commitment to culture, arts and health promotion, but we must persist, says Pedro J. Torres

Medina expresó su satisfacción por el trabajo que ha venido desarrollando la Fundación Sinfonía para la realización del Festival, y expresó que a lo largo de diversos conciertos en los que ha participado con anterioridad ha podido darse cuenta de que “la gente está sedienta de buena música”.

“El buen arte no se trata de la formación que tiene la gente para disfrutar, sino que el buen arte tiene la capacidad de penetrar al corazón del espectador, una buena obra de arte siempre será aceptada por el pueblo”, explicó el músico.

Señaló que, dado el elevado nivel de calidad de los músicos, así como la de los solistas que participaron esa noche en el concierto junto al Coro Nacional, se logró hacer de la cita una ocasión inolvidable que marcará un hito en la historia cultural y artística del país.

Algo que aplaudió en representación de la Fundación Torres-Picón, su directivo y vocero Pedro J. Torres.

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En Lima: Ocho compañías de siete países participan en Festival Danza Nueva

Con la participación de ocho elencos de siete países, entre el 8 de junio y el 16 de julio se ha llevado a cabo en Lima la 29ª edición del Festival Danza Nueva, el evento de danza moderna más importante de Perú, organizado por el Instituto Cultural Peruano-Norteamericano (ICPNA), compartió la Fundación Torres-Picón, centrada en actividades de divulgación del acontecer cultural y de las bellas artes.

Un total de seis semanas de fiesta, música y danza, con las cuales se inicia un año de preparación para la celebración de las primeras tres décadas de existencia de este prestigioso evento, durante las que más allá de la danza, se han ofrecido otras actividades culturales, como conversatorios, clases magistrales y exposiciones.

José Avilés, jefe de Artes Escénicas del ICPNA, explicó que la programación del festival se caracteriza, entre otras cosas, por su diversidad; es por esto que han tomado parte en el evento ocho compañías, provenientes de siete países de Europa y América, cuyos estilos y temáticas son bastante variados. “Este año corrimos un poco más de riesgo con el lenguaje experimental o interdisciplinario”, expresó.

Es así como de Europa se presentaron, en primer lugar, los seis bailarines de la compañía Inversedance / Zoltan Fodor Company, de Hungría, con su puesta en escena “1956: Doors Without Candles”, una pieza inspirada en los sucesos que dieron lugar a la revolución húngara de ese año.

Igualmente interesante fue la propuesta “Dédoublement, le hasard du commun!”, de la compañía suiza Cie. Cobalt, un espectáculo de gran dinamismo, con apoyo audiovisual cuidadosamente elaborado, que sugiere la posibilidad de que toda la humanidad sea sólo producto de un sueño.

De Francia vino la Compagnie ex Nihilo, con su espectáculo “Paradise is not Enough”; esta compañía, cuya propuesta se enlaza con los elementos de su entorno, normalmente se presenta en espacios abiertos pero para este festival realizó una presentación en sala.

Estados Unidos se hizo presente a través de la compañía Battery Dance, bajo la dirección de Jonathan Hollander, con más de cien espectáculos en su repertorio, de los cuales presentan una selección de estilos diferentes originarios de diversas partes del mundo; esta compañía, además, ofreció una función abierta, totalmente gratis, en la sede del ICPNA del Centro de Lima.

Con “Tensión espacial”, una coreografía original del maestro coreano Kim Jae-duk, cuyo trabajo se basa en resaltar al máximo las posibilidades del movimiento corporal, participó la Compañía Nacional de Danza Contemporánea de Argentina, con quince bailarines en escena.

Dos propuestas trajo el Ballet Nacional de Chile; la primera, “Bosquejos de creación”, inspirada en La tempestad, de William Shakespeare, que reúne en una sola pieza danza y teatro; la segunda, “Cuarteto”, de corte minimalista, enfatizando el despliegue coreográfico de los bailarines.

Dos importantes compañías fueron las representantes del país anfitrión; con la dirección de Franklin Dávalos, la compañía Escena Contemporánea presentando “Bárbaro”, obra original de su director, inspirada en el poema coreográfico La valse de Maurice Ravel. Fue la pieza inaugural del festival.

El gran cierre del evento, en el ICPNA de Miraflores fue una presentación especial del Ballet Nacional del Perú, dirigido por Jimmy Gamonet, coreógrafo peruano con más de 30 años de experiencia. Esta compañía, además, por estar celebrando cincuenta años de existencia, desplegó una exposición fotográfica que muestra su recorrido histórico.

Como explica José Avilés: “Nos interesa proponer a la danza contemporánea no como un lenguaje único o exclusivo, sino más bien como un espacio donde se pueden validar distintas expresiones, distintas fuentes y referentes. Y si bien es cierto que el festival es sobre todo concurrido por un público experimentado o más cercano, también buscamos que su difusión llegue a un público que quizá nunca ha visto danza contemporánea. Por eso la comunicamos de manera clara y también provocativa”.

Para Pedro J. Torres, portavoz y presidente de la Fundación Torres-Picón, el Festival Danza Nueva en Lima-Perú, es un evento cultural de alto nivel, con muchas ediciones y ha sabido capitalizar la atención de diferentes países e innovadoras compañías de danza.

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Nace en Bélgica la orquesta “Refugiados por refugiados”, un proyecto musical creado por desplazados

Según la Convención de Ginebra de 1951, un refugiado es una persona que “debido a un temor bien fundado o siendo perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social o político, se encuentra fuera de su país de nacionalidad y se siente incapaz o poco dispuesto, debido a ese temor, a acogerse a la protección de ese país”. Comparte, refleja y explica la Fundación Torres-Picón.

Dicho en otras palabras, un refugiado es una persona que ha sido expulsada o se ha visto obligada a huir de su país, bien sea por una catástrofe natural, un estado de guerra u ocupación militar, o por verse sometida a persecución religiosa, política o racial. Las estadísticas indican que, 1,2 millones de personas entraron ilegalmente en la UE, sólo en 2015, desencadenado una enorme crisis de refugiados en Europa.

No es fácil ser un refugiado. Dejar atrás la patria, los afectos, las tradiciones, y comenzar una nueva vida en un país diferente, con otras costumbres, otro idioma, otras normas de vida puede ser sumamente difícil, incluso aterrador. En circunstancias como éstas se siente la necesidad de aferrarse a algo que dé seguridad, algo conocido o familiar; es por esto que se busca la compañía de otras personas, por lo general originarios del mismo país o que comparten intereses similares.

Y cuando se reúnen varias personas que, además de la condición de refugiados, comparten un talento, como el de la música, se pueden lograr resultados interesantes; tal es el caso de un grupo de diez músicos, refugiados en Bélgica y provenientes de Siria, Irak, Pakistán, Afganistán y Tíbet, que unieron sus talentos y formaron una orquesta a través de la cual pueden dar a conocer las diferentes manifestaciones musicales de sus naciones de origen.

De este modo se creó el proyecto “Refugiados por refugiados”, dirigido por la escuela musical belga Muziekpublique, el cual tiene como objetivo aprovechar las habilidades musicales de sus integrantes mediante una serie de conciertos e, incluso, la grabación de un álbum, a fin de recaudar fondos que les ayuden a iniciar una nueva vida en el país europeo.

Ya el proyecto ha comenzado a dar frutos, el pasado viernes 5 de mayo la orquesta presentó su primer concierto en la localidad flamenca de Cortrique, en Bélgica; con este recital se dio inicio a una gira artística a través de diferentes ciudades a lo largo de Europa, con la cual buscan mostrar su arte y al mismo tiempo difundir un mensaje de solidaridad.

Asad Qizilbash, músico paquistaní de 53 años, ejecutante del sarod, un instrumento de cuerda originario de Afganistán, manifestó que ha sido arduo armonizar culturas tan diferentes. “Fue una tarea difícil porque yo toco música clásica india y es muy diferente del makam”; el makam es una forma de música clásica de Turquía.

Qizilbash, quien tuvo que huir de su país en el año 2010 tras un ataque de hombres armados que destruyeron su escuela de música, expresó: “Para que funcionara, tuvimos que estar todos de acuerdo, así que también aprendimos algo: a veces uno tiene que escuchar al otro”.

La música, la cultura, las artes en general no solamente son un buen medio o herramienta para la construcción de la paz exterior e interior, sino que también pueden constituir formas excelsas de protestar, de sensibilizar, para hermanar, para la trasmisión y comprensión de mensajes, señalo Pedro J. Torres, vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón.

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Málaga rindió homenaje a Wolfgang Amadeus Mozart con un festival y tres de sus obras más célebres

Un homenaje al gran compositor clásico austriaco Wolfgang Amadeus Mozart rindió la Diputación de la ciudad de Málaga a través de su Área de Cultura, con la puesta en escena de un festival lírico en el cual se presentaron tres de sus óperas más célebres, La Flauta Mágica, Las Bodas de Fígaro y Don Giovanni, interpretadas por la primera compañía lírica profesional de Andalucía, el Teatro Lírico Andaluz; la festividad tuvo lugar en el centro cultural María Victoria Atencia, informó la Fundación Torres-Picón.

El primer encuentro se llevó a cabo el viernes 12 de mayo con la presentación de la obra La Flauta Mágica, un singspiel en dos actos escrito en 1791, con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en alemán de Emmanuel Schikaneder. Un singspiel es una representación escénica con texto y canciones, a medio camino entre la comedia y la ópera.

Al día siguiente, el sábado 13, correspondió la presentación de Las Bodas de Fígaro, compuesta en 1786; se trata de una comedia lírica conformada por un acto y cuatro cuadros en prosa; en esta oportunidad la música estuvo a cargo del Maestro José Serrano, con textos de Carlos Arniches y Enrique García Álvarez.

El domingo 14 de mayo cerró el festival con la interpretación de Don Giovanni, un drama humorístico en dos actos compuesto en 1787, con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en italiano de Lorenzo da Ponte.

El Teatro Lírico Andaluz, compañía que tiene a su cargo la interpretación de estas tres grandes obras, es la primera  compañía lírica profesional de Andalucía, con más de seiscientas obras en su repertorio; la compañía realiza presentaciones tanto a nivel regional como a nivel nacional y aun a nivel internacional, con actuaciones en países como Alemania, Roma, Lituania y Dubái.

Esta información fue compartida y divulgada por Pedro J. Torres, presidente y vocero de la Fundación Torres-Picón.

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En abril “La Bella y la Bestia” bailarán en Bogotá

Por tercer año consecutivo la ciudad de Bogotá se engalana para recibir a una pléyade de estrellas de la música y la danza en los espacios del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo y otros diez escenarios capitalinos, la ciudad celebra el Tercer Festival Internacional de Música Clásica, que este año tiene como lema “Bogotá es la Rusia Romántica”. La Fundación Torres-Picón hace eco de esta información y felicita nuevamente la iniciativa.

En esta edición, la pieza central del festival es la puesta en escena del ballet La Bella y la Bestia, obra del compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky, con coreografía del francés Thierry Malandain, interpretada por el Malandain Ballet Biarritz de Francia y con el acompañamiento musical de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, dirigida por el español Josep Caballé Domenech; esta obra será presentada en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, una vez diaria durante los cuatro días que durará el festival.

Malandain, quien dirige el Ballet Biarritz de Francia desde 1998, es “reconocido por su habilidad para hacer visible la música”, destacó un comunicado dado a conocer por el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Para su propuesta de La Bella y la Bestia, el coreógrafo francés seleccionó varios pasajes célebres de las Sinfonías 5 y 6, la Polonesa y el Vals de la ópera Evgueni Oneguin, todas obras de Tchaikovsky.

Expresó el comunicado del Teatro: “El Malandain Ballet Biarritz hace énfasis en propuestas neoclásicas como respuesta a la generosa producción de danza contemporánea”, es así como “su interés en los recursos neoclásicos se manifiesta en su implementación en producciones con música que no se concibió para el ballet, como las obras sinfónicas de Serguéi Rachmaninov”.

Paralelamente, otros diez escenarios bogotanos darán cabida a cincuenta conciertos a cargo de ocho orquestas nacionales e internacionales, siete directores de orquesta, tres coros nacionales, cuatro cuartetos, tres tríos y diecinueve solistas provenientes de diversos países, los cuales ofrecerán obras compuestas por diecinueve compositores románticos rusos, entre los cuales se encuentran Tchaikovsky, Borodin, Rachmaninov, Glinka, Shostakóvich, Liadov, Rimsky-Korsakov, Medtner y Scriabin.

El Festival Internacional de Música Clásica es producido por el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo con la colaboración del Estado colombiano y pretende convertirse en una opción cultural atractiva para el público que busca pasar los días de la Semana Santa en Bogotá; a tales efectos, se ofrecerán entradas económicas para los turistas y, además, doce de los conciertos serán de entrada libre.

Para Pedro J. Torres y la Fundación Torres-Picón, que dirige, Bogotá viene dando pasos muy importantes en la tarea de convertirse en una referencia cultural de primera, internacionalmente. Ello habla bien de sus artistas y promotores, de las autoridades, de sus instituciones y empresas, así como del propio pueblo colombiano.

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