La Orquesta Filarmónica de Bogotá cumple cincuenta años haciendo que “la música sea para todos”

Pedro J Torres Bogata Todos Para

Dentro del gran contexto de la historia de la música, cincuenta años no son mucho, sin embargo, si tomamos como patrón la extensión de la existencia humana, cincuenta años pueden ser toda una vida, más aún si esas cinco décadas han sido intensamente vividas y profusamente fructíferos los resultados de tal experiencia. Así son los cincuenta años de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, lapso de tiempo encomiablemente dedicado a la música, en el más amplio sentido de la palabra. Esta información es compartida por la Fundación Torres-Picón.

La  Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB) fue fundada en 1967 y desde ese momento ha llevado su música tanto a los escenarios culturales tradicionales de la ciudad capital colombiana, como a otros espacios menos “ortodoxos”: plazas, parques, iglesias, colegios, hospitales, en suma, cualquier espacio público en el que normalmente no se escucharían las notas de la música sinfónica, haciendo así efectivo su lema, de que “La música es para todos”.

Tres veces cada semana la música de la OFB resuena en las salas de cuidados intensivos, pediatría, trasplantes y pabellones de quemados de los hospitales San Rafael, Simón Bolívar, Tunal, Suba y la Fundación Cardioinfantil de la capital colombiana.

Igualmente la OFB se hace presente en las aulas de clases de treinta y un instituciones públicas y en siete centros orquestales de las alcaldías locales de las diferentes jurisdicciones de la ciudad, haciendo realidad el proyecto “La Filarmónica en la escuela y la ciudad”. Asimismo, la orquesta ofrece conciertos didácticos para niños, a fin de darles formación sobre música sinfónica.

Desde el momento mismo de su creación, la OFB ha buscado acercarse a un público variado, por lo que no ha limitado su repertorio estrictamente a la música clásica, sino que se ha atrevido a incursionar en una diversidad de géneros musicales; fue así como en 1968, con apenas un año de fundada, fue escogida para honrar al Papa Pablo VI con motivo de su visita a Colombia, ocasión para la cual preparó un repertorio de música sacra.

De igual modo, ha incursionado en el heavy metal en colaboración con la banda Kraken, en la década de 1990; en el rock, el año pasado, con el grupo Los Petit Fellas, en el marco de la celebración de los 478 años de la ciudad de Bogotá, y en la música típica colombiana, con la cual grabó el disco La OFB es Colombia, el cual en el año 2008 le mereció el premio Grammy Latino como mejor álbum instrumental. También ingresó en el mundo del pop, los ritmos del Pacífico y del Caribe, con los cuales en el año 2009 grabó el álbum Mestizajes, los ingresos de estas ventas se destinaron íntegramente al programa Bogotá Bien Alimentada, que lleva adelante la Secretaría de Integración Social en favor de la población con menos ingresos y recursos de la ciudad.

Por supuesto, el repertorio de la OFB abarca también grandes obras de la música clásica universal, ubicándose en el selecto grupo de orquestas latinoamericanas que ha realizado casi en su totalidad ciclos de compositores como Mahler, Bruckner y Bartók, así como giras de conciertos en diversos países, como Ecuador, Perú, Estados Unidos, Rusia, Italia y China.

Es esta versatilidad, la variedad de sus propuestas musicales, la excelente calidad de sus interpretaciones y el entusiasmo por realizar presentaciones en cualquier espacio disponible, incluso al aire libre y en forma gratuita, además de su colaboración incondicional en programas de profundo interés social, lo que ha convertido en una realidad uno de los propósitos de la OFB: “tocar el alma de la gente”.

Pedro J. Torres, presidente y portavoz de la Fundación Torres-Picón, dijo que la Orquesta Filarmónica de Bogotá, por toda su magnífica ejecutoria cultural y social, y en especial por este tan significativo cumpleaños, “merece nuestro aplauso de pie, efusivo, genuino y sentido”.

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