El Ballet y la Orquesta Filarmónica de Santiago presentaron Raymonda en el Teatro Municipal

Pedro J Torres Raymonda Ballet

 

Con cuatro funciones, desde el 25 hasta el 29 de noviembre, se presentó en el Teatro Municipal de Santiago, Chile, una nueva versión del clásico Raymonda, uno de los “grandes ballets” por antonomasia del extenso repertorio creado por el legendario coreógrafo francés Marius Petipa.

Esta nueva versión es una coreografía creada por Luis Ortigoza, quien fuera Primer Bailarín Estrella del Ballet de Santiago, y está basada en la coreografía de Petipa; en esta oportunidad la obra fue interpretada por el Ballet de Santiago, acompañado por la Orquesta Filarmónica de Santiago, bajo la dirección musical de José Luis Domínguez y la dirección artística de Marcia Haydée, contó además con la escenografía y el vestuario del talentoso diseñador chileno Pablo Núñez.

En su versión original, Raymonda fue estrenada el 7 de enero de 1898 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, con música del compositor ruso Alexandr Glazunov, libreto de Lydia Pashkova y Marius Petipa, y coreografía de Petipa. Ambientada en la Edad Media, la obra cuenta con un argumento simple, basado en una antigua leyenda medieval, y narra la historia de una joven que es pretendida y amada por dos hombres de distintas posiciones sociales. En Raymonda se encuentran presentes todos los elementos distintivos del ballet de la época: un gran castillo, una elegante dama, un valiente caballero, ensoñaciones románticas y exóticos extranjeros, todo expresado mediante una excelente técnica interpretativa y la gran elegancia del ballet clásico.

Respecto a su coreografía, Luis Ortigoza explicó que “del original mantengo obviamente el argumento, la trama, los personajes principales y la forma en qué está construido el ballet en escenas. Hay mucha coreografía mía sobre lo de Petipa, respetando la presencia del cuerpo de baile, diagonales y círculos. He respetado ese tipo de cosas, pero las he actualizado y he agilizado bastante el ballet original”.

Por su parte, Pablo Núñez expresó que la creación de la escenografía está inspirada en la estética del estilo decorativo gótico: “todo es dorado, es una jaulita de oro gótica”; sobre el vestuario dijo que se trata de una fantasía basada en el estilo del medioevo, utilizando los colores para marcar la diferencia entre los personajes europeos y los sarracenos.

Trabajar por la excelencia artística, en este caso en favor de la danza, del ballet clásico, enLatinoamérica, es una actitud positiva y una iniciativa sobresaliente. Desde la Fundación Torres-Picón les deseamos el mayor éxito, expresó Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la institución, al compartir esta información.

GF/FTP