Instituto Colombiano de Ballet Clásico presentó en Palmira Carmina Burana

Pedro J Torres Classical Ballet Bura

 

El pasado 15 de octubre, en el marco del Festival de Arte Ricardo Nieto de Palmira, el Instituto Colombiano de Ballet Clásico (Incolballet), en colaboración con Bellas Artes, la Banda Departamental del Valle y los Coros Infantil y Juvenil de Bellas Artes presentaron en el Coliseo de Exposiciones de Palmira la grandiosa obra Carmina Burana, una recopilación de cancioneros latinos medievales escritos hacia los siglos XII o XIII, informa la Fundación Torres-Picón.

La obra contó con la participación de veintitrés bailarines, cuarenta y cinco músicos, ciento diez cantantes de coro, además de la soprano Gabriela Mazuera, el tenor Hans Mogollón y el barítono Camilo Mendoza Nieva como solistas invitados; todos bajo la dirección coreográfica del maestro Gonzalo Galguera, la dirección musical del maestro Remo Ceccato y la dirección coral de María Claudia Ferreira y María Teresa Potes, de Bellas Artes.

Según las investigaciones, los cantos que componen el Carmina Burana (Carmina significa canción en latín, y en español medieval podría traducirse como cantiga), fueron escritos en la abadía benedictina de Seckau, o el convento de Neustift, en Austria, por un clérigo alemán hacia mediados del siglo XIII, y guardada en el monasterio benedictino de Beuren (de donde toma el nombre de Burana), estos versos fueron compilados en un manuscrito que fue encontrado en 1803, en la abadía de Bura Sancti Benedicti, Baviera, por Johann Christoph von Aretin, y se conserva en la Biblioteca Estatal Bávara de Munich.

El manuscrito fue publicado por primera vez en 1847; posteriormente, el célebre compositor alemán Carl Orff se basó en estos versos para componer su monumental oratorio escénico Carmina Burana, una obra con música intensa y a la vez sencilla, de gran sonoridad y energía, para gran orquesta y coro; la obra de Orff fue estrenada por primera vez en Frankfurt en 1937.

Carmina Burana es una combinación de veinticuatro poemas profanos latinos que celebran la alegría de vivir y en su conjunto muestran una perspectiva variada y jocosa de la vida medieval, con poemas de temas satíricos, políticos, crítica religiosa irreverente, contenidos eróticos y canciones de taberna; son de corte popular y el amor es enfocado desde un punto de vista carnal, directo, a veces mercenario.

“Los textos rompen de manera radical con el discurso religioso y prohibitivo de la época”, dijeron los coreógrafos de Incolballet; según expresaron, ese aspecto sensual y corporal, más allá del movimiento, fue la esencia de la puesta en escena. “Carmina Burana cobra valor por su esencia tanto en la edad media como en nuestros días”.

Colombia viene siendo, a lo largo y ancho de toda su geografía, un referente importante de cómo la danza clásica puede ser promovida, impulsada, enseñada y compartida. Y además el pueblo colombiano viene dando muestras de su sensibilidad y buena acogida para la música clásica, igualmente; señaló Pedro J. Torres, de la Fundación Torres-Picón.

GF/FTP