Rudolf Nureyev, destacada estrella dancística que vino del frío

Pedro J Torres Rudolf Blog

 

Nació en 1938, a bordo de un tren entre el lago Baikal e Irkutsk, en la Unión Soviética. Rudolf Nureyev fue un bailarín y coreógrafo ruso de ballet, considerado por muchos como el más virtuoso y carismático de su generación. Estudió danza clásica, arte escénico y dramático, literatura, historia, filosofía, pintura y música, y luego de ganar en Moscú una competencia estudiantil organizada por el Estado, ingresó en la Escuela Coreográfica del Ballet del Teatro Kírov de Leningrado (hoy San Petersburgo), donde cursó desde 1955 hasta 1958, año en el que se convirtió en el primer bailarín del Ballet del Teatro Kírov. Su excelencia artística y su brillante interpretación de clásicos como La bella durmiente, El lago de los cisnes y Don Quijote, lo catapultaron de inmediato al primer plano de la élite mundial. La Fundación Torres-Picón comparte en esta nota sus principales datos biográficos, y celebra su legado artístico.

Rudolf Nureyev (1)Con la misma rapidez se hicieron evidentes su carácter rebelde y su desapego a las estrictas normas impuestas por la jerarquía cultural soviética, sumamente restrictivas para la expresión de su arte, por lo que vivía en constante conflicto con la dirección de la compañía; este conflicto llegó a su clímax con el escándalo que tuvo lugar durante una gira artística realizada en París, en junio de 1961, cuando al separarse de la compañía, contraviniendo las órdenes del Ministerio de Cultura soviético, las autoridades rusas le ordenaron suspender la gira y regresar de inmediato a la Unión Soviética; evadiendo a los agentes de la seguridad soviética, Nureyev entró en contacto con dos policías franceses y solicitó asilo político y protección personal.

Esta deserción representó un duro golpe para la imagen la Unión Soviética, pero para Nureyev representó la entrada a un nuevo mundo que lo admiraba y le ofreció una cálida bienvenida, y en el cual pudo florecer y desarrollar su arte al máximo; a partir de entonces tomó residencia alternativamente en diversos países de Europa Occidental y bailó en las mejores compañías del mundo. En 1962 ingresó al Royal Ballet de Londres y allí, bajo la guía del coreógrafo Frederick Ashton, conformó junto a la bailarina británica Margot Fonteyn lo que llegó a ser la pareja más famosa de la historia del ballet clásico; juntos protagonizaron inolvidables puestas en escena de El lago de los cisnes, Las sílfides y Giselle. Igualmente llevó a cabo actuaciones brillantes con el American Ballet Theatre, la compañía de la coreógrafa, bailarina y profesora de danza estadounidense Martha Graham, entre otras agrupaciones.

Como bailarín, Nureyev poseía una técnica extraordinaria que le permitía abarcar un amplio repertorio, destacándose especialmente en el gran ballet del romanticismo tardío. Como coreógrafo, desplegó una originalidad portentosa; renovó y transformó la coreografía de obras como La bayadera, con música de Minkus; El lago de los cisnes, de Tchaikovsky; Romeo y Julieta de Prokofiev, así como varias coreografías de Marius Petipa, entre ellas Don Quijote.

En 1962 se publicó su auto biografía, Nureyev, y en 1972 fue estrenada una película basada en la historia de su vida, I am a dancer.

Pedro J Torres Picture with Rossellini


Performing arts are also a key tool in promoting the conservation of health. Pedro J. Torres with Isabella Rossellini

En 1982 adoptó la ciudadanía austriaca, y en 1983 fue nombrado director del Ballet de la Ópera de París, cargo que ejerció hasta 1989, y se mantuvo activo en esta compañía hasta su muerte, ocurrida en París en 1993.

Sus brillantes actuaciones con diferentes e importantes compañías y agrupaciones de ballet, dan cuenta de su alto nivel y especial talento; desde la Fundación Torres-Picón celebramos su legado, señaló Pedro J. Torres, portavoz y directivo. Nureyev, muy destacada estrella dancística que vino del frío impregnó de calor o calidez la danza clásica, apuntó Torres.

GF/FTP