Música clásica al servicio de obras sociales y el turismo en Panamá

Cada año, las obras sociales llevadas a cabo por la Fundación Parroquia San José, así como el turismo de la región de El Valle, en Panamá, reciben un decidido impulso por parte del Festival Musical de El Valle, el cual al mismo tiempo busca promover la música clásica entre la población. Este evento es ofrecido por el Instituto Nacional de Cultura en estrecha colaboración con la Asociación del Festival Musical de El Valle. Un ejemplo de como la música clásica sirve y coadyuva al desarrollo integral, incluso de localidades, zonas o regiones y alcanza diferentes públicos. Esta información es compartida por la Fundación Torres-Picón.

Este año el festival alcanza su vigésimo sexta edición -ha reseñado y explicado el diario online estrella.com.pa-, la cual se llevó a cabo en la Iglesia de San José en El Valle de Antón y contó con la actuación de artistas nacionales, así como la participación de un invitado internacional.

El Ensamble Solistas de Panamá, cuarteto vocal integrado por las sopranos Susan Samudio y Silvia Fernández-Risco, acompañadas por el tenor Joel León y el barítono y director del grupo, Ricardo Risco, fue el encargado de abrir el evento con un repertorio de música medieval y renacentista, presentando obras de los compositores Dufay, Des Prés y Palestrina.

Seguidamente vino el turno de las cantantes líricas Elisa Troetsch y Diana Durán, con el acompañamiento de la pianista Juana Ramos, con una selección de arias pertenecientes a las célebres óperas Lucia de Lammermoor, la Flauta Mágica y Lakmé.

Y cerrando la noche, como invitado internacional, el pianista venezolano Kristhyan Benítez ofreció al público un concierto que incluyó obras de los grandes autores clásicos Bach, Chopin y Rachmaninov, así como de los compositores contemporáneos Lecuona (de Cuba), y Ginastera (de Argentina).

Pedro J. Torres, directivo y creador de la Fundación Torres-Picón, saludó y felicitó la iniciativa, así como los esfuerzos realizados durante el buen recorrido que exhibe este festival regional panameño, ya tradicional.

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Crean escuela de música en Neza para desarrollo integral infantil

Nueva escuela de música, semillero de  primera Orquesta Filarmónica Infantil de México

Un grupo de violinistas y docentes, del Conservatorio Nacional de Música (CNM), fundaron la primera escuela de formación musical en Ciudad Nezahualcóyotl, en el estado de México, a fin de emprender un proyecto educativo encaminado a dar formación musical a niños y adolescentes y a enseñarlos a trabajar en equipo dentro de una orquesta, a través de la aplicación de una metodología especialmente diseñada para facilitar un desarrollo integral. El propósito de este programa es integrar la primera Orquesta Filarmónica Infantil de México. Esta información se comparte desde la Fundación Torres-Picón.

Como explicó Abril Prieto Cortés, instrumentista y educadora, la escuela agrupa ya a unos cuarenta niños y adolescentes de cinco a diecisiete años, con la posibilidad de extender la enseñanza a jóvenes de veinte años, y se sostiene con donativos de los padres de los mismos niños; agregó que se planea ampliar la cobertura del proyecto y abarcar otros municipios de la Ciudad de México a fin de ofrecer este beneficio a niños provenientes de zonas con problemas sociales. “Buscamos llegar a esos espacios difíciles y acercar los niños a la música”.

La enseñanza se fundamenta en una metodología formativa integral que tiene como objetivo el logro del aprendizaje en la ejecución de un instrumento y, paralelamente, la integración del individuo en el grupo musical mediante el trabajo de equipo, lo cual le ayuda a desarrollar las habilidades que a la larga le permitirán integrarse exitosamente en las diversas agrupaciones musicales de las que pueda llegar a ser parte a lo largo de su carrera; en este sentido, Prieto Cortés agrega que “a veces los niños pueden tener mucho nivel como músicos, pero cuando se enfrentan a trabajar en una orquesta o banda no dan lo que debieran, porque hace falta explotar sus habilidades como parte de un equipo”.

La metodología, creada por este grupo de docentes, consiste en la realización repetitiva de los mismos ejercicios, buscando que lleguen a ejecutarse en forma inconsciente e ir aumentando progresivamente su dificultad; de esta manera, a los niños se les hace cada vez más fácil asumir trabajos con diferentes músicos y sin disminuir el nivel de su ejecución. “El método busca generar una educación de manera cíclica, es decir, ver un tema y luego volverlo a ver pero con mayor dificultad”.

Los motivos que impulsan al grupo de músicos y docentes a crear esta escuela, germen de la primera Orquesta Filarmónica Infantil de México son, por una parte, la preservación y defensa del patrimonio histórico, artístico y cultural del país, a través de su difusión en los centros educativos y culturales, y por la otra, la investigación y desarrollo de nuevas estrategias y metodologías para optimizar la gestión educativa en los centros de formación.

De esta manera, el talento y vocación artística de los más pequeños, la experiencia de los profesores de música, la creatividad y las ganas de hacer, se conjugan una vez más, para impulsar el desarrollo social y crecimiento personal, destacó Pedro J. Torres, vocero y directivo de la Fundación Torres-Picón, enfocada en ser caja de resonancia para la promoción de la cultura y la educación, así como en servir a la prevención en salud.

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Biografía de Johann Strauss

Johann Strauss, “el Rey del Vals”

En esta entrega, compartimos desde la Fundación Torres-Picón, un resumen con los datos biográficos más resaltantes de Johann Strauss. Compositor, violinista y director de orquesta austríaco, nacido en Viena en 1825. Fue miembro de una destacada estirpe de músicos que convirtieron al vals en el símbolo de la ciudad de Viena; por su maestría en este género musical llegó a ser conocido como  “el Rey del Vals”-

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Su padre también se llamaba Johann Strauss e igualmente era compositor por lo que, para diferenciarlos, al hijo comúnmente se le llamaba Johann Strauss II o Segundo. Desde muy pequeño destacó por sus grandes dotes musicales, tanto que apenas contaba con seis años de edad cuando compuso su primer vals; paradójicamente, su padre, igualmente músico, se oponía rotundamente a que su hijo siguiera esta carrera, ya que deseaba que se convirtiera en comerciante. Sin embargo, el pequeño Johann contaba con el apoyo de su madre y gracias a esto pudo tomar en secreto lecciones de violín y composición, para dedicarse por completo a la música.

En 1844, a los diecinueve años de edad, formó su propia orquesta y se convirtió en el competidor de su padre; al morir éste, en 1849, ambos grupos musicales se fusionaron en una sola gran orquesta bajo su dirección y con ella recorrió Europa y Norteamérica, ofreciendo conciertos en las grandes ciudades de Francia, Alemania, Inglaterra, Rusia y los Estados Unidos y cosechando grandes éxitos. Habiendo alcanzado la fama y el aplauso en todo el mundo, en 1863 fue nombrado Director de la Música de Baile de la corte de Viena y contrajo nupcias con la cantante Jetty Treffe.

A raíz de estos significativos acontecimientos, cedió la dirección de su orquesta a sus hermanos y se dedicó de lleno a la labor de componer; en este periodo surgieron obras como sus operetas El murciélago, en 1874, y El barón gitano, en 1885; y algunos de sus valses más conocidos, como el mundialmente famoso El Danubio azul, en 1867, Rosas del sur, en 1880, El vals del emperador, en 1889 y Voces de primavera, en 1883.

De un total de 498 obras para danza, El Danubio azul es considerada como la más importante; es una pieza de carácter rítmico orientada específicamente para ser bailada y constituye un modelo dentro del género del vals. Al momento de su estreno, en 1867, El Danubio azul fue presentado como pieza coral; posteriormente, en 1890, se estrenó la versión para orquesta que conocemos hoy, y desde el primer momento se convirtió en un triunfo que no ha disminuido con el paso del tiempo.

Entre sus operetas la más célebre es El Murciélago, la cual fue estrenada en Viena el 6 de abril de 1874; se trata de una obra típicamente vienesa que marca un hito en la historia de este género, en primer lugar, por ser la primera en la que se ponen en escena personajes cotidianos que viven alegremente cada día, en vez de grandilocuentes personajes históricos o mitológicos, con grandes historias y vestuarios vistosos; en segundo lugar, esta pieza da inicio a la opereta-vals, característica de Strauss y sus sucesores, ya que es el vals el género musical que domina la lírica de toda la obra.

El Murciélago es una comedia de enredos desarrollada en un balneario termal cerca de Viena, entre una mujer casada, un tenor enamorado de ella, y un marido al que persigue la policía; en ausencia del esposo, la mujer recibe en su casa al tenor y, por error, éste es apresado por la fuerza pública, lo cual da lugar a una serie de situaciones divertidas que culminan con un final feliz; el título de la obra se debe a que en la historia juega un papel notable el director de la prisión, quien es apodado “el murciélago” por haberse disfrazado así para asistir a un baile de máscaras.

Johann Strauss murió en su ciudad natal, Viena, en el año 1899.

Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la Fundación Torres-Picón, al hacer referencia a este extraordinario músico austríaco, indicó que mucho más allá de ser un personaje histórico intrínsecamente vinculado a la cultura musical e identidad vienesa, es un autor cuya obra representa un patrimonio de valor universal.

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Niños se forman como bailarines en la tierra y sin tutús

En medio de la pobreza y en mitad de la calle, niños aprenden a bailar ballet

Al hablar de ballet, lo primero que viene a la mente son zapatillas de satén, translúcidos tutús y delicadas bailarinas moviéndose en un escenario amplio y elegante; nada parecido a un callejón de tierra a pleno sol. Y sin embargo, en un ambiente así, en una esquina de una calle en un barrio humilde, desde hace dos años, un grupo de niños de la colonia El Rehilete, en Zapopan, Jalisco, aprenden ballet bajo guía de la bailarina y licenciada en Artes Escénicas para la Expresión Dancística Melody Stefanie Díaz García; aquí no hay tutús, sino shorts o jeans, no hay zapatillas, sino zapatos viejos y gastados, pero abunda la alegría y las ganas de aprender, comparte y comenta la Fundación Torres-Picón.

El Rehilete es un asentamiento donde viven 744 familias entre privaciones, en viviendas precarias, sin servicios públicos y sin recursos; los dos mil niños del lugar son hijos de gente humilde, y algunos ni siquiera pueden asistir a la escuela, porque sus padres no tienen medios para darles educación.

No obstante, los niños del grupo de Melody Díaz acuden puntualmente cada lunes y cada viernes a sus clases de danza en el callejón, a menos que la lluvia convierta su “aula” en un lodazal y no les permita practicar; y es que el objetivo de su maestra, que ellos comparten plenamente, es formar una verdadera compañía de danza y salir a conquistar el mundo.

Esta crónica y reporte se agradece al diario online razón.com.mx

Al principio no fue fácil, había conflictos de convivencia entre los niños y problemas para que siguieran las instrucciones de su maestra, además de que sin equipo de sonido no tenían música y había que hacer un esfuerzo de imaginación para bailar sin ese apoyo; afortunadamente les donaron una bocina y ahora usan su imaginación para “entrar a otra dimensión aunque estemos aquí”, expresa Melody. Aún ahora tienen que tolerar múltiples interrupciones, sin embargo, los niños son respetuosos y atentos, no ceden ante las distracciones y ponen todo su empeño en aprender.

“La danza siempre les ha atraído. Aquí hay muchas carencias por eso lo que sea es bien recibido. Al principio, hubo bastantes niños, después unos tenían otras cosas que hacer, iban a trabajar con sus papás, y ya no asistieron, el grupo que sí es constante es el de quince niños de entre tres y catorce años”, explica Melody Díaz.

Dos años de dedicación y esfuerzo ya empiezan a dar sus frutos: tres de los niños, Leonardo, Alexa y Sandra, ya han bailado en el Foro de Arte y Cultura, de Guadalajara y en el jardín Hidalgo de Tlaquepaque, Zapopan. Por otra parte, y como logro agregado, los padres han comenzado a comprender que “el arte y la danza pueden ser una opción de vida”, añade.

Melody Díaz enfatiza que uno de los principios que les inculca a sus alumnos es que “no contar con los recursos económicos para hacer danza no es un impedimento, ése es el motor por el cual yo vengo, para mí es horrible que el arte sea para quien puede pagarlo. Si el arte es elitista, ¿dónde queda la demás sociedad? Los niños principalmente, ellos son el presente”.

Teresa Hernández, líder comunitaria de El Rehilete, manifiesta que desde que comenzaron a aprender a danzar, los niños han mejorado significativamente su forma de vida. “Ahora ven revistas de eventos de música clásica, se interesan más en lo cultural, se juntan para hacer actividades en grupo, antes no lo hacían. Las banditas de chavos se están desbaratando porque los niños que sentían que no servían para nada, que nadie confiaba en ellos, se están dando cuenta que pueden hacer muchas cosas”, comenta.

Se trata de una iniciativa comunitaria que felicitamos e invitamos a apoyar e imitar en tantos pueblos y zonas deprimidas de Latinoamérica y otras regiones del mundo. Pedro J. Torres, vocero y directivo de la Fundación Torres-Picón, al compartir la información comentó sobre el inmenso y positivo aporte de las bellas artes, la educación y la cultura al crecimiento personal y desarrollo integral de los niños y jóvenes, incluido su bienestar y salud. Ojalá más gobiernos nacionales y locales, más empresas, más universidades e instituciones, más comunidades y en general más personas sensibles, comprometidas y de buena voluntad, se identifiquen, solidaricen y presten su ayuda.

GF/FTP

Programa de música para niños con autismo

La música facilita la enseñanza a niños autistas

El autismo es un trastorno grave de comunicación y conducta de la infancia que se desarrolla antes de los tres años de edad; afecta aproximadamente a unos cuatro niños de cada 10.000, y en proporción su incidencia es de cuatro varones autistas por cada niña, comenta Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la Fundación Torres-Picón.

La causa del autismo aún no está del todo determinada; investigaciones apuntan a que este trastorno es producido por un defecto genético posiblemente relacionado con alguna forma de enfermedad autoinmune o una patología degenerativa de las células nerviosas cerebrales, dando como resultado que el cerebro no pueda procesar con normalidad la información que recibe.

“Lo que tú escuchas en un volumen normal, de repente para una persona con autismo puede ser muy alto. No es más siempre, simplemente es distinto”, explica el músico y psicólogo Rafael González, del Centro Ann Sullivan de Panamá (Caspan), institución dedicada a la atención de niños autistas y con discapacidades cognitivas.

El tratamiento recomendado para los niños autistas es la educación especial, un programa de aprendizaje que le ayude a manejar esta discapacidad; en este sentido, se ha comprobado que la música es muy atractiva para estos niños, lo que la convierte en un medio ideal para “hacerles llegar el mensaje”, tal como afirma Rafael González, quien está preparando un programa de música especialmente orientado hacia este objetivo.

Señala que la música, las canciones, son un recurso muy útil que se emplea con frecuencia en los procesos de enseñanza-aprendizaje, con niños, e incluso con adultos, cuyos procesos cognitivos son normales; es por esa razón que en muchas partes del mundo se ha venido utilizando con éxito este instrumento en la enseñanza de niños con discapacidades cognitivas, y ahora se ha comenzado a poner en práctica en Caspan.

En el presente, el músico y psicólogo está dedicado a componer canciones para la enseñanza de los niños atendidos en este centro, las cuales se están empleando con resultados positivos; la primera trata sobre los números del 1 al 10, también hay otras sobre las vocales, la familia y los buenos modales. “Se les disfraza la información, pero la están aprendiendo”, indica.

Para la producción de este programa musical, Rafael González cuenta con la colaboración del cantautor panameño Gonzalo Horna, cuyo hijo padece de síndrome de Asperger, un trastorno que forma parte del espectro autista. “No saben cómo salir solos, no saben cómo comunicarse con los demás y la persona que no es funcional, que no sabe adaptarse, va a tener muchos problemas”, señala Horna, y agrega que a través de la música ya ha logrado enseñarle algunas cosas a su hijo.

Dando un paso más adelante, González y Horna ya están pensando en la grabación de un disco con canciones infantiles-juveniles didácticas, cantadas por artistas diferentes, para crear conciencia en el público, hacer que se conozca mejor esta discapacidad y difundir la labor que llevan a cabo instituciones como Caspan y la Fundación Soy Capaz, la cual brinda atención a adultos jóvenes que padecen este mismo trastorno.

Para Pedro J. Torres y la Fundación Torres-Picón, es extraordinaria esta labor o tarea, sobresaliente e inspiradora.   

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El poder de la danza

El silencio no es obstáculo cuando el baile es una pasión

Música y baile son dos conceptos que siempre van muy vinculados; para bailar hace falta la música, el ritmo, la cadencia, el tempo; si no se escucha la música, no se puede bailar. ¿Esto significa, entonces, que una persona que carece del sentido del oído no puede bailar ? No necesariamente; contra todo pronóstico, el zuliano Deynis Luque logró hacer realidad su sueño de bailar, ser coreógrafo y, en el presente, trabajar como profesor del departamento de danza de la Universidad del Zulia (Danzaluz). Tiene numerosos montajes y múltiples reconocimientos por su admirable labor en el arte de la danza, a pesar de ser sordomudo de nacimiento. La información es compartida por la Fundación Torres-Picón.

Con treinta y cuatro años de edad, es licenciado en Educación, mención Desarrollo Cultural, y además es profesor de lenguaje de señas, fotógrafo y diseñador de modas; su pasión por el baile nació hace más de diez años, en un festival de danza, al presenciar una coreografía que presentó Danzaluz, precisamente, y desde entonces puso todo su empeño en convertirse en bailarín.

“En el 2006 fue el inicio de mi carrera en una compañía profesional. Danzaluz, a pesar de ser una agrupación donde sus miembros son oyentes, me dio la oportunidad de ingresar y desarrollar mi arte, mi pasión que es el baile”, refirió mediante un traductor.

Explicó que, al estar imposibilitado para comunicarse verbalmente, utiliza otros medios para interrelacionarse con sus alumnos y compañeros. “La manera de comunicarme es, en su mayoría, visual. Cuando voy a enseñarles algo, lo hago yo primero, o lo grabo en video, para que ellos lo copien y puedan hacerlo. No uso la música en el montaje. Primero monto la coreografía, como me lo imagino, y después le digo a un experto cómo quiero que sea la música y él se encarga de eso. Yo no puedo escuchar pero sí sé lo que es la rítmica y puedo sentirla, es un proceso en conjunto, no estoy solo en esto”.

Para Deynis el baile “es una vía de escape”; manifiesta que sería muy grato lograr que más personas como él pudieran participar en este tipo de actividades culturales; en tal sentido, expresa que le gustaría poder iniciar una compañía profesional de bailarines sordomudos, algo que en Venezuela no existe aún. “No todas las personas sordas quieren ser bailarines pero hay que darle cabida a quienes deseen hacerlo. Tal vez no aquí en Danzaluz, porque la agrupación tiene sus normas, pero sí en cualquier otra”.

Asegura que no debe haber diferencias entre las personas oyentes y las que tienen deficiencias auditivas; subraya que “una persona sorda no tiene ningún impedimento físico y puede ser elegida para desarrollar cualquier actividad que desee”.

Como testimonio de lo anterior, el pasado viernes 29 de abril, Día Internacional de la Danza, celebró esta fecha con el estreno de la obra Nunca en Paz, una pieza en la que narra sus experiencias como sordomudo en un mundo sonoro.

Creemos en el positivo poder transformador del arte, señaló Pedro J. Torres, presidente y vocero de la Fundación Torres-Picón. “Desde nuestra fundación, enfocada en compartir información relevante y estimular la coincidencia e interacción de las artes, la cultura, la educación y la prevención en salud en el desarrollo y vida de niños y niñas, felicitamos a Deynis Luque por su emblemático o significativo ejemplo de superación personal”, concluyó Torres.

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Ecuador. Festival de danza para recibir donaciones

Con la danza también se ayuda a víctimas del terremoto en Ecuador

La música y el baile son manifestaciones artísticas que exigen de quienes las cultivan una sensibilidad especial, una afectividad que los hace receptivos y solidarios ante el sufrimiento de quienes los rodean; es por ese sentimiento de hermandad hacia el afligido que el grupo de danza tradicional Yawarkanchik, organizador del festival Todas Las Artes, ha decidido ofrecer su mano amiga a los damnificados por el reciente terremoto que estremeció a Ecuador, a través de lo que saben hacer mejor: bailar. La información es compartida por la Fundación Torres-Picón.

De esta manera, el festival dancístico pautado para el reciente sábado 30 de abril en Cuenca, provincia del Azuay, en el cual participaron más de quince grupos de danza folclórica, cambió su tarifa de entrada, la cual originalmente había sido fijada en USD 5 por persona; el ingreso al encuentro fue gratuito, a cambio de donaciones para los afectados por el terremoto que sacudió a las provincias costeras de Manabí y Esmeraldas.

El grupo de danza Yawarkanchik es una agrupación cultural que tiene como misión la difusión de la tradición y el folclore ecuatoriano en toda su diversidad, los bailarines reflejan a través de su arte la variedad de ritmos, vestimentas, formas de celebración e idiosincrasia de cada región del país y la forma de ver el mundo de sus habitantes. En su repertorio se encuentran danzas de los Cañaris, Natabuelas, Saraguros y Kayambis; igualmente tienen en su haber coreografías basadas en ritmos mestizos como los pasacalles, sanjuanitos, ritmos afroecuatorianos y de la Amazonía.

Para Pedro J. Torres, directivo y vocero de la Fundación Torres-Picón, este gesto enaltece la sensibilidad y solidaridad que siempre ha caracterizado a los artistas, especialmente en situaciones de calamidad y emergencia pública.