Robert Schumann, el músico poeta

Pedro J Torres Musical Poet Robert

Robert Alexander Schumann, muy destacado compositor, fue uno de los máximos exponentes del Romanticismo musical del siglo XIX. Nació en Zwickau, Sajonia, en la actual Alemania, el 8 de junio de 1810, y estudió en las universidades de Leipzig y Heidelberg. En esta entrega, compartimos desde la Fundación Torres-Picón, sus datos de vida y comentamos su significativa herencia o legado musical.

Robert Schumann (1)Desde niño comenzó a estudiar piano, pero no fue sino hasta 1819, luego de escuchar tocar al pianista Ignaz Moscheles, cuando comenzó su fascinación por el piano en especial y la música en general. Por otra parte, al ser hijo de un librero, y por la proximidad constante de los libros, durante sus primeros años Schumann estuvo dudando entre sus dos vocaciones, la literatura y la música, y aunque finalmente se decantó por la música nunca dejó por completo la literatura.

Siendo un romántico, escribió poemas siguiendo la tradición de los autores que más admiraba, Goethe, Schiller, Novalis, Byron y Hölderlin; en esta época comenzó a escribir sus primeras obras musicales, entre ellas la Sonata en si menor, en 1831. Asimismo, en 1834 fundó y fue redactor de la revista musical Neue Zeitschrift für Musik, la cual editó hasta 1844 y donde publicó artículos llenos de entusiasmo sobre las teorías musicales más avanzadas de su tiempo. En ese mismo año compuso otra de sus grandes obras para piano, el Carnaval. Scènes mignonnes sur quatre notes.

Mientras estudiaba piano con Friedrich Wieck, conoció en su casa a Clara Wieck, hija del maestro y una excelente pianista y notable compositora por mérito propio; en 1840 la pareja contrajo matrimonio, aun en contra del deseo del padre de la novia, y a partir de ese momento ella se convirtió en la principal intérprete de su música para piano, así como en su más importante estímulo para componer, dado que su ambición de llegar a ser él mismo un gran pianista se vio truncada a causa de una lesión que sufrió en la mano derecha, de la que nunca logró recuperarse.

Antes de su matrimonio, la mayor parte de su trabajo había girado en torno a la composición de música para piano y lied, un tipo de canción íntima escrita para ser ejecutada generalmente por una sola voz con acompañamiento de piano. Pero una vez casado con Clara, Schumann comenzó a asumir proyectos más grandes y ambiciosos en los campos de la música de cámara y la ópera, siempre con el apoyo firme de su esposa; es así como en 1841 surge la primera de sus cuatro sinfonías y en 1845 su famoso Concierto para piano en la menor.

En 1843 el Conservatorio de Leipzig, fundado apenas un año antes con la colaboración de Felix Mendelssohn, le ofreció a Schumann un cargo como profesor, sin embargo tras intentarlo por un tiempo finalmente abandonó el puesto, no sintiéndose capaz de enseñar. Ya para entonces presentaba síntomas de un agravamiento de la inestabilidad mental que sufría desde la adolescencia. En 1850 comenzó a trabajar como director musical en Düseldorf, pero la enfermedad lo obligó a renunciar en 1854; para entonces ya sufría de delirios y alucinaciones y ese mismo año trató de suicidarse lanzándose al Rin, pero fue rescatado e ingresado en una institución para enfermos mentales en Endenich, cerca de Bonn, Alemania, donde permaneció hasta su muerte, acaecida el 29 de julio de 1856. Tenía sólo cuarenta y seis años.

Tras su fallecimiento, Clara, su viuda, se entregó por entero a difundir la obra de su difunto esposo por toda Europa, para lo cual dedicó varias décadas de su vida a realizar giras y se convirtió en una de las mejores pianistas de su época. Al morir, en 1896, fue enterrada en la misma tumba que alberga a su esposo, en Alter Friedhof, Alemania.

La obra de Robert Schumann es considerada una de las más brillantes del Romanticismo, destacándose especialmente por el exquisito tratamiento que da a la voz y al piano; entre sus piezas para orquesta sobresalen sus cuatro sinfonías, la primera escrita en 1841, la segunda de 1845 a 1846, la tercera o Renana en 1850 y la cuarta en 1841; también su Concierto para piano, de 1841 a 1845; el Concierto para violoncelo de 1850, y el Concierto para violín de 1853.

En cuanto a su música de cámara son dignos de mención el primer trío en re menor de 1847, el primer cuarteto en la menor de 1842, los Escenas de cuentos para viola o violín y piano de 1851, las dos sonatas para violín y piano de 1851, las Cinco piezas en tono popular para violoncelo y piano de 1849,  y las Fantasías para clarinete y piano de 1849.

De su música coral y religiosa destacan Requiem para Mignon, 1849; Requiem, 1852; los oratorios El Paraíso y la Peri, entre 1841 y 1843, y El peregrinaje de la rosa, 1851; así como piezas para el teatro, como Escenas de Fausto, entre 1844 y 1853, la ópera Genoveva, de 1847 a 1850; música para el Manfred, de Byron, en 1949.

Del género lieder destacan las canciones Mirtos, las dos series Liederkreis, Kerner Lieder, Los amores del poeta y Vida amorosa de una mujer, todos escritos en 1840.

Y, por supuesto su música para piano, la cual incluye Mariposas, compuesta entre 1829 y 1832; Carnaval de 1834 a 1835; Estudios sinfónicos, 1834; Fantasía en do mayor, 1836; Escenas de niños, 1838; Fantasía kreisleriana, 1838; Novelletten, 1838; Sonata nº 2, 1833 a 1838; Arabeske, 1839; Carnaval de Viena, 1839; Álbum para la juventud, 1848,  y Escenas del bosque, 1848 a 1849, entre muchas otras.

Pedro J Torres with Arnold Lehman

Art and culture also supports good health practices. Pedro J. Torres with chairman of the Brooklyn Museum, Arnold Lehman.

La amplia herencia y destacado legado de composiciones musicales aportado por Schumann, le han hecho ganar la estima, reconocimiento y valoración de considerarle “el músico poeta”; desde la Fundación Torres-Picón, le rendimos modesto tributo al comentar y compartir su resumen biográfico, apuntó Pedro J. Torrres, su presidente y vocero.

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La danza honra a la poesía con homenaje al poeta español Miguel Hernández

Pedro J Torres Poet Miguel

En ocasión de conmemorarse este año el 75º aniversario de la prematura muerte del poeta alicantino Miguel Hernández, el 13 de diciembre se puso en escena un espectáculo de danza titulado Miguel, Luz y Sombra, interpretado por los alumnos de quinto y sexto curso de las especialidades de Danza Clásica, Española y Contemporánea del Conservatorio Profesional de Danza José Espadero en el Teatro Principal de Alicante, organizado por el Ayuntamiento de esta ciudad.

Miguel Hernández nació en Orihuela, Alicante, en 1910 y falleció en 1942, víctima de la tuberculosis, en la prisión de Alicante, encarcelado por su participación activa en la Guerra Civil Española. Poeta y dramaturgo, manifestó en sus obras un profundo sentido de la tragedia y una sensibilidad muy propia del siglo XX, expresados a través de las formas líricas españolas tradicionales. Su poesía se caracteriza por su intenso lirismo; sus poemas tienen como temas principales el amor, la muerte, la guerra y la injusticia, circunstancias que conoció y experimentó intensamente.

Miguel, Luz y Sombra, un espectáculo creado en homenaje al poeta, es una amalgama que transforma en danza la poesía, a través de “las honduras de las palabras y la trascendencia cultural y artística”. Se rinde así un reconocimiento a su figura, a su trascendencia en las letras españolas, a través de un recorrido a lo largo de su vida y su obra, plasmado en danza.

A través de este homenaje, el Ayuntamiento de Alicante se propuso acercar los estudiantes a la figura del poeta y darlo a conocer a las jóvenes generaciones, a fin de “recuperar su memoria y potenciar la obra del autor adentrándose en sus sentimientos y emociones a través de cada ensayo”, como lo ha manifestado Fernando Marcos, edil de Memoria Histórica del Ayuntamiento.

Con el espectáculo Miguel, Luz y Sombra  se pone fin al calendario de actos que el Ayuntamiento de Alicante ha venido llevando a cabo a lo largo del año para recordar los tres cuartos de siglo de la partida del poeta, entre los cuales se destacaron el recital de poesía, el concierto de la Sinfónica Municipal organizado en el ADDA y la exposición en la sala municipal de la Lonja del Pescado.

Pedro J. Torres, vocero y directivo de la Fundación Torres-Picón (FTP), saluda y celebra este tipo de iniciativas, especialmente cuando contemplan la posibilidad de que las personas tomen contacto con tales experiencias de manera gratuita.

GF/FTP