El Cascanueces, una tradición navideña tan venezolana como la hallaca

Pedro J Torres The Nutcracker

Llegó y pasó diciembre en Venezuela, y con ese mes una vez más El Cascanueces, el montaje de tan célebre obra, informó la Fundación Torres-Picón.

Desde su primera presentación en Caracas, El Cascanueces se ha convertido en parte inseparable de la navidad venezolana, es por eso que nuevamente este año el Teatro Teresa Carreño ofreció al público este hermoso ballet, desde el sábado 9 al martes 19 de diciembre tuvo lugar con entradas totalmente agotadas.

El Cascanueces es un ballet clásico, obra del compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky, inspirado en la adaptación que el escritor francés Alejandro Dumas (padre) realizara de un cuento original del escritor y compositor alemán Ernst Theodor Amadeus Hoffmann; esta obra constituye, junto a El Lago de los Cisnes y La Bella Durmiente, la trilogía de ballets de Tchaikovsky que toda persona amante de este arte debe ver por lo menos una vez en la vida. El Cascanueces fue estrenado en San Petersburgo el 18 de diciembre de 1892 y su coreografía original fue realizada por Marius Petipa y Lev Ivanov.

La primera compañía que presentó El Cascanueces en Venezuela fue el Ballet Metropolitano, bajo la dirección de Keyla Ermecheo y la coreografía de Héctor Zaraspe, en 1984. Posteriormente, el 7 de diciembre de 1996, se estrenó en el Teatro Teresa Carreño una nueva versión con coreografía del recordado Vicente Nebrada y es hasta el momento el único espectáculo que se ha presentado cada año, en forma ininterrumpida, en la principal sala de teatros del país, con un éxito de taquilla que ha registrado un lleno total en cada función.

La masiva asistencia a este espectáculo se debe principalmente a que se trata de un clásico del arte universal con una magnífica puesta en escena, obra de un maestro como lo fue Vicente Nebrada, quien supo actualizar el típico ballet clásico enriqueciéndolo con escenografía, vestuario, iluminación y efectos especiales de pirotecnia y sonido, a fin de renovarlo y hacerlo aún más atractivo para el público de la actualidad; esto, sumado a la magistral interpretación de la música de Tchaikovsky que ofreció la Orquesta Sinfónica Venezuela, dirigida esta vez por los maestros Alfonso López desde el sábado 9 hasta el jueves 14, y Rodolfo Saglimbeni del viernes 15 al martes 19 de diciembre, y a la excelente expresión histriónica de los bailarines del Ballet Teresa Carreño. El Cascanueces es un espectáculo que atrae no sólo a los conocedores del ballet sino también al público en general.

Este año el elenco del ballet fue renovado con la creación de Ballet Juvenil Teresa Carreño, un cuerpo de baile integrado por cuarenta jóvenes bailarines cuidadosamente seleccionados tras numerosas audiciones realizadas en todo el país, según informó la maestra Rita Dordelly, directora artística de la producción. De esta manera, la puesta en escena ofrecida para esta temporada contó con más de ciento cuarenta bailarines, entre los cuales, junto a los cuarenta del Ballet Juvenil, estaban treinta y ocho bailarines de la compañía estable del Teresa Carreño y casi setenta  formados en la Escuela Danza Caracas y el Ballet Clásico Rita Dordelly.

Como bien decía Nebrada, al público venezolano le agradan los espectáculos que cuentan una historia; por eso los ballets como Romeo y Julieta, Coppelia, El Lago de los Cisnes y El Cascanueces gozan de tanta aceptación. En este caso, la historia fue protagonizada por Clara, una niña de siete años, lo que establece de inmediato una identificación y empatía en el público infantil; por otra parte, los adultos también se ven atraídos por el drama de la lucha entre el bien y el mal y el triunfo del amor, que se integran en el argumento central de toda la obra.

Con tantos años en cartelera se da el caso de que muchos, que de niños fueron a verla con sus padres, ahora han regresado con sus hijos a disfrutar nuevamente de esta obra, convirtiendo a El Cascanueces, la última producción de Vicente Nebrada, en una tradición navideña nacional, cuya permanencia se proyecta por muchos años para el deleite de las generaciones por venir, compartió y comentó la Fundación Torres-Picón, en boca de su directivo y portavoz, Pedro J. Torres.

GF/FTP