Niccolò Paganini Bocciardo, el mejor violinista de todos los tiempos

Pedro J Torres Violinist Blog

Niccolò Paganini Bocciardo nació en Génova, Italia, el 27 de octubre de 1782, hijo de Antonio Paganini y Teresa Bocciardo. Excelente violinista, violista, guitarrista y compositor, considerado como uno de los mejores músicos de su época y uno de los más brillantes violinistas de todos los tiempos, poseía oído absoluto y una afinación perfecta; era capaz de extraer del violín sonidos y efectos inimaginables y desarrolló al máximo las posibilidades técnicas del instrumento a través de variados recursos como las triples cuerdas, los glissandi, los pizzicati y los arpegios, informa y comenta la Fundación Torres-Picón.

Tuvo entre sus posesiones cinco violines Stradivarius, y dos Amati, además de su violín favorito, un Guarnerius bautizado como Il Cannone.

Niño prodigio, a los cinco años comenzó a estudiar la mandolina con su padre, a los siete se inició con el violín. A los nueve años había desarrollado suficiente habilidad con el instrumento como para hacer sus primeras presentaciones públicas, sin embargo no fue considerado un virtuoso hasta 1813. A los trece años dominaba magistralmente el violín, a tal punto que sus maestros aceptaban que ya no había nada más que pudieran enseñarle; a esa edad inició su primera gira por varias ciudades de Lombardía.

Teniendo apenas dieciséis años era ya famoso, pero siendo tan joven no fue capaz de manejar la fama y se dedicó a la bebida, hasta que una dama desconocida lo rescató del vicio y le dio albergue en su villa; allí aprendió a tocar la guitarra y el piano. En ese periodo, en 1801 escribió más de veinte obras en las que combinaba la guitarra con otros instrumentos. Más tarde, entre 1805 y 1813 se desempeñó como director musical en la corte de de María Anna Elisa Bacciocchi, princesa de Lucca y Piombino, hermana de Napoleón.

En 1813 dejó ese cargo y se dedicó a hacer giras a través de Italia, durante las cuales su particular manera de tocar y su consumada maestría artística, aunadas a su apariencia algo extraña, impresionaban tanto a su audiencia que hubo quienes llegaron a pensar que su virtuosismo era producto de actos de hechicería.

En 1828 emprendió una primera gira a través de Europa que lo llevó a Viena, Praga, Varsovia y Berlín, luego a París y en 1831 fue a Londres; durante esta gira se consagró como el violinista más consumado de su tiempo. Estando en París conoció al compositor y pianista húngaro Franz Listz el cual, cautivado por el arte de Paganini, creó un correlato al piano inspirado en lo que éste hacía con el violín.

En 1819 le fue diagnosticada una tuberculosis que fue progresivamente minando su salud, agravada por la medicación con mercurio que tomaba como tratamiento para la sífilis que también padecía; por esta razón renunció a las giras a partir de 1834, año en el que sufrió un fuerte ataque de hemoptisis. Lentamente la enfermedad fue avanzando más allá de sus pulmones e invadió su laringe, causando una afonía crónica que se prolongó por los dos últimos años de su vida. Un segundo y violento episodio de hemoptisis precipitó su muerte el 27 de mayo de 1840, en Niza.

Paganini era capaz de interpretar piezas de gran dificultad utilizando únicamente una de las cuatro cuerdas del violín, habiendo retirado previamente las otras tres para evitar que se rompieran, y podía tocar a dos o tres voces, dando la sensación de que sonaban varios violines en lugar de uno. Y por si esto fuera poco, en la mayor parte de sus espectáculos estaba presente la improvisación.

En sus propias composiciones, aplicó todos los recursos de su estilo brillante y efectista; entre ellas pueden destacarse los veinticuatro Caprichos para violín solo Op. 1 (1818), seis Conciertos para violín y orquesta, nueve Cuartetos para guitarra y arcos (1806-1816), varias sonatas y piezas como La danza de las brujas (1813) y Tarantella (1830) además de doscientas obras en las que la guitarra es la protagonista.

Músicos posteriores, como Franz Liszt, Johannes Brahms, Sergei Rachmaninoff, Boris Blacher, Andrew Lloyd Webber, George Rochberg y Witold Lutosławski, entre otros, recibieron la poderosa influencia de su técnica genial y única.

Desde la Fundación Torres Picón, honramos su ejecutoria musical y legado, señaló Pedro J. Torres, presidente de la institución.

GF/FTP